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La UE quiere que en 2040 los nuevos y jóvenes agricultores representen el 24 % del total de los productores agrícolas

La Comisión Europea ha presentado la nueva «Estrategia para el Relevo Generacional en la Agricultura», un documento que marca un punto de inflexión en la política agraria de la Unión Europea. Su propósito es claro: duplicar la proporción de jóvenes agricultores en la UE para 2040, de manera que los nuevos y jóvenes agricultores representen en conjunto alrededor del 24 % de los productores agrícolas europeos cuando ahora es el 12%. Este objetivo responde a una urgencia estructural: el envejecimiento acelerado del campo europeo y la necesidad de asegurar el relevo que garantice la soberanía alimentaria y el mantenimiento del tejido rural.

Para materializar esta meta, la Comisión recomendará a los Estados miembros —especialmente a aquellos más rezagados en la incorporación de jóvenes— que destinen al menos el 6 % de su gasto agrícola a medidas que fomenten el relevo generacional. Además, se prevé que los países puedan movilizar recursos adicionales de sus presupuestos o fondos europeos para reforzar el impacto. Como complemento, cada Estado deberá desarrollar estrategias nacionales para el relevo generacional antes de 2028, donde se aborden los principales obstáculos y se definan las medidas específicas adaptadas a su contexto territorial.

Estos planes nacionales estarán sujetos a evaluaciones periódicas para garantizar su eficacia y coherencia con los objetivos comunitarios. De esta manera, Bruselas pretende construir una política de juventud agraria sólida y coordinada, que haga de la agricultura un sector sostenible, resiliente y atractivo para las nuevas generaciones.


El papel de los jóvenes: clave para el futuro de las zonas rurales y la seguridad alimentaria

El documento de la Comisión parte de una constatación preocupante: la edad media del agricultor europeo es de 57 años, y solo el 12 % tiene menos de 40 años. Este desequilibrio amenaza tanto la seguridad alimentaria como la autonomía estratégica de la UE en la producción de alimentos. Sin un relevo generacional efectivo, advierte la Comisión, el continente corre el riesgo de perder parte de su capacidad productiva y de gestión de los paisajes rurales.

Los jóvenes agricultores son fundamentales no solo para la producción, sino también para el dinamismo social y económico de las zonas rurales. Sin embargo, su entrada al sector está limitada por obstáculos bien conocidos: acceso restringido a la tierra, crédito insuficiente, bajos ingresos, falta de competencias especializadas y un entorno burocrático complejo. Estos factores desincentivan la incorporación de nuevos profesionales y dificultan la sucesión entre generaciones, un fenómeno que amenaza con vaciar los pueblos y aumentar la concentración de tierras.

La Comisión subraya que abordar estos retos no es solo una necesidad estratégica, sino también una responsabilidad compartida por todos los Estados miembros. En sus palabras, Europa debe garantizar que los jóvenes “no solo tengan el derecho a quedarse en el campo, sino también el deseo de hacerlo”.

juventud, El relevo generacional en la agricultura europea: la Comisión propone una estrategia con cinco ejes clave y más de 300.000 euros de apoyo por joven agricultor


Cinco palancas de acción para impulsar el relevo generacional

La Estrategia para el Relevo Generacional en la Agricultura se estructura en torno a cinco grandes palancas de acción, concebidas para atacar los problemas desde su raíz y actuar de forma coordinada entre los niveles europeo, nacional y regional:

  1. Acceso a la tierra: uno de los mayores retos para los jóvenes agricultores. Se impulsará un Observatorio Europeo del Suelo, que aportará transparencia sobre la disponibilidad de tierras agrícolas, apoyará la sucesión de explotaciones y evitará la especulación. Este observatorio también servirá como base para fundamentar políticas de acceso y uso racional de la tierra.

  2. Financiación: el acceso al crédito sigue siendo un obstáculo decisivo. En 2022, los jóvenes agricultores de la UE-27 afrontaron un déficit de financiación de 14.100 millones de euros, equivalente al 22 % del total del sector agrario. Para corregirlo, la Comisión trabajará con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para crear esquemas de garantías públicas y subsidios de interés que faciliten el acceso al crédito.

  3. Competencias y formación: se promoverá la participación de los jóvenes en el programa Erasmus para Jóvenes Emprendedores, para que adquieran buenas prácticas agrícolas y diversifiquen sus ingresos aprendiendo de otros sectores o explotaciones en el extranjero.

  4. Condiciones de vida justas y atractivas: se fomentará la mejora del bienestar rural mediante servicios de apoyo, infraestructuras, acceso a vivienda y programas sociales que equilibren la vida laboral y personal. En este sentido, la Comisión propone cofinanciar servicios de socorro agrícola que reemplacen temporalmente a los agricultores durante periodos de enfermedad, vacaciones o cuidados familiares.

  5. Apoyo a la sucesión: se integrarán en el Semestre Europeo reformas relacionadas con pensiones, jubilación y transferencia de explotaciones agrícolas, de forma que se facilite una sucesión planificada y se evite el abandono de tierras.

Entre las medidas más destacadas figura la introducción de un “paquete de inicio” obligatorio en la próxima PAC (Política Agraria Común), que incluirá una suma global de hasta 300.000 euros para la instalación de jóvenes agricultores, junto a un conjunto de intervenciones complementarias (asesoramiento, formación, simplificación administrativa y apoyo a la innovación).


Implementación y coordinación multinivel

La estrategia está diseñada para implementarse en múltiples niveles. En el plano europeo, se integrará dentro de la PAC actual y futura; a nivel nacional, se espera que los Estados adopten medidas fiscales, educativas y de acceso a la tierra adaptadas a su contexto; y a nivel local, se fomentará la implicación de entidades rurales, cooperativas, organizaciones agrarias y comunidades autónomas.

La Comisión insiste en que solo una coordinación estrecha entre estos niveles garantizará resultados sostenibles. Asimismo, anima a los gobiernos a incluir en sus políticas agrícolas los principios de equidad intergeneracional, de modo que las decisiones económicas y fiscales no perjudiquen la incorporación de nuevos profesionales al campo.


El desafío demográfico y territorial: Europa rural en cifras

El contexto demográfico que enmarca esta estrategia es alarmante. Entre 2013 y 2019, la población de jóvenes de 15 a 24 años en zonas rurales de la UE-28 cayó de 3,6 millones a 1,9 millones, una reducción de casi el 47 %. En el grupo de 25 a 29 años, la caída fue del 14 %, pasando de 6,9 millones a 5,9 millones.

A esta disminución se suma el envejecimiento acelerado del sector. En muchas regiones, más del 60 % de los titulares de explotación superan los 55 años, lo que plantea una urgencia generacional sin precedentes. El relevo, además, se ve obstaculizado por una estructura de tenencia desigual: mientras los agricultores veteranos suelen ser propietarios de sus tierras, los jóvenes operan sobre todo en régimen de arrendamiento, explotando aproximadamente 15 millones de hectáreas como arrendatarios, frente a solo 10 millones como propietarios.

La Comisión advierte que, sin medidas contundentes, esta tendencia podría agravar el riesgo de abandono rural, pérdida de diversidad agrícola y mayor concentración de tierras en manos de grandes operadores, lo que pondría en peligro el equilibrio territorial y la sostenibilidad de la producción alimentaria europea.


Un reto estructural con dimensión social, económica y medioambiental

El relevo generacional no se reduce a una cuestión demográfica. La Comisión lo enmarca como una transformación integral del modelo agrario europeo, capaz de responder a tres grandes transiciones: la ecológica, la digital y la social. Los jóvenes agricultores son considerados actores esenciales para avanzar hacia una agricultura más innovadora, sostenible y conectada con las nuevas tecnologías.

Asimismo, la estrategia enfatiza la necesidad de condiciones de vida dignas en el medio rural: servicios de salud, conectividad digital, vivienda asequible y acceso a la educación. La despoblación no se combate únicamente con ayudas económicas, sino con un proyecto vital que haga del campo un lugar deseable para vivir, trabajar y emprender.


Conclusión: un compromiso político de largo alcance

Con esta estrategia, la Comisión Europea plantea una visión ambiciosa: garantizar la continuidad de la agricultura europea más allá de 2040. Para lograrlo, será imprescindible el compromiso conjunto de las instituciones europeas, los gobiernos nacionales y las comunidades locales.

El futuro de la agricultura europea depende de la capacidad de atraer, formar y retener a una nueva generación de agricultores. Su éxito no solo determinará la seguridad alimentaria del continente, sino también el equilibrio social y medioambiental de sus territorios rurales.