LA UNIÓ cifra en 21 millones las pérdidas provisionales por las lluvias en el campo valenciano y reclama ayudas urgentes
LA UNIÓ estima, en una primera valoración provisional, que las lluvias torrenciales registradas entre el 17 y el 19 de octubre han afectado a unas 9.000 hectáreas de cultivo y han provocado pérdidas directas de alrededor de 21 millones de euros en la producción agrícola, principalmente en las comarcas de la Safor y la Marina Alta.
Los cítricos son los cultivos más perjudicados, aunque también se han registrado daños en aguacates, caquis, hortalizas y uva de mesa. La organización advierte de que la factura final será muy superior, ya que las cifras actuales solo contemplan las pérdidas en los cultivos y todavía no incluyen la totalidad de los desperfectos en infraestructuras agrarias.
La valoración sigue abierta porque aún no ha sido posible acceder a todas las parcelas para comprobar el alcance de los daños y la evolución de las plantaciones. A ello se suman los desperfectos en caminos rurales, márgenes de obra, sistemas de riego e infraestructuras generales, cuya reparación supondrá un coste adicional para las explotaciones y las comunidades de regantes.
Reclama ayudas extraordinarias como las habilitadas tras la DANA
Ante esta situación, LA UNIÓ ha solicitado por escrito al Ministerio de Agricultura y a la Conselleria de Agricultura la aprobación de un paquete extraordinario de ayudas para las explotaciones agrícolas y ganaderas afectadas.
La organización reclama instrumentos de apoyo similares a los habilitados tras la DANA del 29 de octubre de 2024, adaptados a las necesidades actuales. No pretende equiparar la dimensión ni las consecuencias de ambas emergencias, sino tomar como referencia los mecanismos que permitieron articular ayudas para compensar pérdidas de ingresos, reparar explotaciones y recuperar su capacidad productiva.
El paquete propuesto incluye ayudas directas para sostener las rentas agrarias y compensar las pérdidas de producción e ingresos, tanto por las cosechas destruidas como por la depreciación comercial de los frutos afectados.
También contempla la cobertura de los trabajos extraordinarios de recuperación y la reparación de tierras, márgenes, drenajes, instalaciones de riego, invernaderos, construcciones agrarias, maquinaria y equipos.
En las plantaciones donde se confirme la muerte de los árboles o su inviabilidad productiva, LA UNIÓ solicita ayudas para el arranque, la preparación del terreno y la replantación, además de medidas que tengan en cuenta el tiempo necesario para que las nuevas plantaciones vuelvan a producir.
Las explotaciones ganaderas y apícolas también deberían beneficiarse de estas medidas, con compensaciones por los animales muertos, los alimentos destruidos, las colmenas y las instalaciones y equipamientos dañados. Asimismo, la organización reclama ayudas para recuperar las infraestructuras de riego de las comunidades de regantes.
La reparación de los accesos no puede esperar
Una de las prioridades más urgentes es restablecer los accesos a los campos. Las zonas afectadas se encuentran en plena campaña de recolección de cítricos y al inicio de la del aguacate, pero el deterioro de caminos y accesos impide en determinadas áreas la entrada de trabajadores, maquinaria y vehículos para recoger y transportar la fruta.
El secretario general de LA UNIÓ, Carles Peris, advierte de que la demora en las reparaciones puede agravar las pérdidas económicas de los agricultores.
«La reparación de los accesos no puede esperar a que termine la evaluación de todos los daños. Estamos en campaña y cada día que una parcela permanece inaccesible puede traducirse en más pérdidas para quien ha asumido ya los costes de producir esa cosecha», señala.
Por ello, la organización reclama actuaciones urgentes y coordinadas entre la Generalitat y el Gobierno de España, con soluciones provisionales cuando las reparaciones definitivas no puedan acometerse de inmediato.
Evaluación urgente para detectar daños que aún no son visibles
LA UNIÓ también pide una evaluación urgente sobre el terreno que permita revisar los daños durante las próximas semanas. A los efectos inmediatos de las inundaciones pueden sumarse problemas de asfixia radicular, podredumbres, caída de frutos y pérdida de calidad comercial que todavía no son plenamente visibles.
La organización considera necesario que las medidas lleguen a todas las personas y entidades titulares de explotaciones afectadas, con prioridad para las profesionales. Además, reclama que se contemple el mantenimiento del empleo y la protección de las personas trabajadoras que deban interrumpir temporalmente su actividad.
«Necesitamos una respuesta proporcionada a los daños, con recursos suficientes y ayudas que lleguen a tiempo. El objetivo es que las pérdidas de esta campaña no acaben provocando el abandono de explotaciones viables», afirma Peris.
Para garantizar la eficacia de las medidas, LA UNIÓ reclama ayudas de concesión directa, un presupuesto suficiente y ampliable, la posibilidad de recibir anticipos y una tramitación simplificada.
La organización insiste en que la rapidez de la respuesta será determinante para recuperar la actividad agrícola, evitar que se acumulen nuevas pérdidas durante la campaña y garantizar la continuidad de las explotaciones afectadas.