LA UNIÓ alerta de que el arroz valenciano afrontará la campaña con menos fitosanitarios y sin alternativas eficaces
La Unió Llauradora i Ramadera ha advertido de que la campaña del arroz de 2026 arrancará en un escenario de creciente incertidumbre para los productores valencianos, debido a la continua retirada de productos fitosanitarios sin que existan alternativas eficaces para combatir plagas y enfermedades. La organización considera que esta situación, unida a las limitaciones para incorporar nuevas tecnologías como los drones, compromete la viabilidad económica de numerosas explotaciones.
LA UNIÓ recuerda que muchos arroceros tienen cada vez más dificultades para controlar enfermedades, tanto las ya conocidas como otras de aparición reciente, por la falta de materias activas autorizadas por la Unión Europea. Durante la 21ª Mesa Sectorial de Sanidad Vegetal del Ministerio de Agricultura, celebrada esta semana, se informó además de que a lo largo de 2026 dejarán de estar disponibles otros 35 productos fitosanitarios.
Ante esta situación, la organización solicita la autorización de diversas materias activas que permitirían combatir enfermedades fúngicas como la Pyricularia oryzae, una de las principales amenazas para el arroz valenciano. Según explica, muchas de estas sustancias ya están autorizadas en otros países europeos o para otros cultivos, por lo que considera viable su uso bajo condiciones controladas.
Tratamientos durante el "eixugó"
LA UNIÓ recuerda que uno de los argumentos utilizados tradicionalmente para restringir el uso de fungicidas en arroz es que se trata de un cultivo inundado. Sin embargo, subraya que el ciclo del cultivo incluye periodos de retirada total del agua, conocidos como eixugó, que se emplean habitualmente para realizar labores agronómicas.
Por ello, propone que los tratamientos excepcionales contra la Pyricularia se autoricen exclusivamente durante estos periodos, cuando no existe lámina de agua en las parcelas, con una autorización temporal máxima de 120 días y bajo la supervisión del Servicio de Sanidad Vegetal.
Más enfermedades y menos herramientas
La organización señala que durante las últimas campañas, especialmente en 2025, la incidencia de la Pyricularia se ha intensificado como consecuencia de veranos más largos y cálidos, elevados niveles de humedad y las condiciones derivadas del cambio climático.
Al mismo tiempo, el número de materias activas disponibles continúa reduciéndose y las pocas autorizadas pertenecen mayoritariamente a familias químicas similares, lo que favorece la aparición de resistencias, disminuye la eficacia de los tratamientos y aumenta el riesgo de pérdidas económicas para los productores.
El uso de drones sigue bloqueado
Otro de los problemas que denuncia LA UNIÓ es la imposibilidad práctica de utilizar drones para aplicar productos fitosanitarios. La organización defiende que esta tecnología permite realizar tratamientos más precisos, eficientes y con menor impacto ambiental, pero recuerda que la normativa actual los considera tratamientos aéreos y, por tanto, prohíbe su uso de forma general.
Aunque la legislación contempla autorizaciones excepcionales por parte de las comunidades autónomas, LA UNIÓ denuncia que esta posibilidad se ha ido restringiendo progresivamente, especialmente tras el recurso judicial presentado contra una autorización excepcional concedida por el Ministerio de Agricultura para combatir la piriculariosis del arroz.
"La situación es contradictoria. Mientras se exige a las empresas fabricantes que inviertan en estudios para adaptar sus productos a la aplicación mediante drones, la Administración no ofrece garantías de que esta tecnología pueda utilizarse en un futuro próximo", lamenta la organización.
Asimismo, LA UNIÓ considera que esta pérdida de herramientas reduce la competitividad del sector frente a las importaciones de arroz procedentes del sudeste asiático, cuyos productores operan bajo requisitos fitosanitarios distintos a los exigidos en la Unión Europea.
"No se puede seguir prohibiendo herramientas eficaces sin ofrecer alternativas viables mientras sigue entrando arroz producido con reglas del juego diferentes", concluye la organización.