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LA UNIÓ pide una estrategia nacional contra la araña roja ante el aumento de resistencias y costes en los cítricos

La Unió Llauradora ha instado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a impulsar una estrategia nacional frente a la araña roja (Tetranychus urticae) que permita frenar el avance de esta plaga y responder al creciente problema de las resistencias a los acaricidas. La organización reclama un Plan Estatal de Gestión de Resistencias, acompañado de un refuerzo de las herramientas de control químico y biológico para garantizar la sostenibilidad de la citricultura.

La petición llega en una campaña especialmente complicada para la provincia de Castellón, principal zona productora de clementinas de España, donde las poblaciones de araña roja han alcanzado niveles excepcionalmente elevados en numerosas parcelas de Clemenules. Según LA UNIÓ, los daños provocados por este ácaro reducen la capacidad fotosintética de los árboles, debilitan las plantaciones y disminuyen el valor comercial de la fruta, poniendo en riesgo parte de la producción.

A este impacto agronómico se suma el económico. La organización agraria señala que los tratamientos específicos contra la araña roja ya superan en muchas explotaciones los 2.700 euros por hectárea, una cifra que incrementa notablemente los costes de producción en un contexto de márgenes cada vez más ajustados.

No obstante, LA UNIÓ advierte de que el principal reto no es únicamente el aumento del gasto, sino la pérdida progresiva de eficacia de algunos acaricidas autorizados, un fenómeno compatible con el desarrollo de resistencias. Esta situación se ve agravada por la elevada capacidad de adaptación biológica de la plaga y por la reducción del número de materias activas disponibles tras las restricciones regulatorias europeas.

Ante este escenario, la organización considera necesario que el Ministerio lidere una respuesta coordinada de ámbito estatal para anticiparse a la aparición de resistencias y preservar la eficacia de las herramientas fitosanitarias disponibles.

Entre las medidas propuestas figuran la creación de una red nacional de vigilancia de resistencias, la elaboración de mapas de sensibilidad de las poblaciones de araña roja, la actualización periódica de las recomendaciones oficiales de manejo y la agilización de la autorización de nuevas materias activas y modos de acción. También plantea recurrir a autorizaciones excepcionales cuando no existan alternativas eficaces, impulsar el reconocimiento mutuo de productos autorizados en otros Estados miembros y desarrollar un programa específico de investigación en control biológico basado en ácaros fitoseidos depredadores.

Además, LA UNIÓ solicita financiar ensayos que permitan compatibilizar el control químico con la conservación de la fauna auxiliar y reforzar la transferencia de conocimiento mediante jornadas técnicas y acciones formativas dirigidas a agricultores y asesores.

La organización también ha pedido que el director general de Sanidad de la Producción Agroalimentaria y Bienestar Animal visite, junto con responsables del Ministerio y de la Generalitat Valenciana, las principales zonas citrícolas de Castellón para conocer de primera mano la magnitud de los daños y el impacto económico que esta plaga está generando en las explotaciones.

Para LA UNIÓ, mantener la competitividad de la citricultura española exige disponer de un abanico suficiente de herramientas fitosanitarias y avanzar hacia estrategias integradas de control sustentadas en la evidencia científica. Por ello, considera que una respuesta coordinada a escala nacional resulta imprescindible para garantizar la viabilidad futura de uno de los sectores agrícolas más estratégicos del arco mediterráneo.