Emilio Úbeda: “Ayudamos con las tecnologías más avanzadas a las bodegas a tener esa información extra que necesitan para tomar decisiones estratégicas”
Texto: Jose Sanchis
Emilio Úbeda es cofundador desde hace dos años, junto a Erika Albero, de la empresa valenciana Emernova. Nacieron para combatir los actuales problemas del sector agrario mediante el uso de técnicas y tecnologías vanguardistas y se ha especializado en el cultivo del viñedo. “Tener ojos en todo el viñedo, sin moverte de donde estás. Saber qué pasa antes de que se vea”, es uno de sus fundamentos.
P.- ¿Qué realizan desde Emernova y en qué consisten sus servicios?
R.- En esencia tratamos de ayudar a las bodegas a que puedan tener ese aporte de información extra que necesitan para tomar decisiones en cuanto al cuidado y la vigilancia de sus campos. Tomamos datos de los cultivos y los analizamos mediante tecnologías y encontramos por ejemplo puntos del campo en los que puede haber una bajada en algún tipo de parámetro, bien sea estrés hídrico, la salud de la propia planta, y donde la bodega debería poner más foco en la vigilancia.
Nosotros en ningún momento decimos qué es lo que deben hacer, lo que les trasladamos es dónde deben poner su esfuerzo y su conocimiento, porque al final está en ellos y ahí eso nunca lo vamos a sustituir ni a alterar. Precisamente lo que queremos es que, dado que siempre van hasta arriba de tiempo, ocupados en mil cosas, que focalicen y que prioricen y sepan dónde actuar y cuándo actuar, para evitar esos problemas que luego se pueden convertir en algo incluso irreparable.
El dron es la herramienta que usamos, pero por detrás hay un procesado de datos que va mucho más allá de esta tecnología
P.- Hablamos de sistemas a través de drones, ¿no?
R.- Sí, nosotros utilizamos esta tecnología, porque es la que nos permite abarcar más superficie en menos tiempo y de una forma más barata. Pero los utilizamos porque es ahora lo que nos da esa información que necesitamos, pero al final lo que buscamos es que nos vean como una empresa en la que les aportamos ese extra de información que les va a venir muy bien para a la hora de tomar decisiones o de decidir dónde poner sus esfuerzos. Al final, el dron es la herramienta que usamos, pero por detrás hay un procesado de datos que va mucho más allá de esta tecnología.
P.- ¿Qué beneficios puede tener una bodega si utiliza este tipo de tecnología?
R.- Hay dos ventajas muy claras. Por una parte, está el tiempo que dedican a la vigilancia. Normalmente, las personas, para conocer el estado del campo, solo tienen la forma de saberlo de estar presencialmente en el campo. Obviamente, esto no lo pueden hacer ni todas las semanas, ni siquiera todos los meses, ni todas las partes de su cultivo, sobre todo cultivos en los que hay parcelas que están un poco más perdidas o de difícil acceso.
Tenemos dos ventajas claras: evitar perder tiempo en vigilancia y adelantarnos a eventos que pueden ser catastróficos
Y, por otro lado, es adelantarnos a eventos que puedan ser catastróficos. El dinero puede recuperar que de repente tengas unos pocos kilos de menos en tu campaña, pero si pierdes cinco o seis parras, porque no las has sabido tratar a tiempo con lo que consideraras que fuera correcto en ese momento, eso no lo repara el dinero. Entonces, el poder adelantarte a sucesos que son irremediables, eso es lo que creo que más aporte de valor tiene.
P.- ¿Qué le diría a una bodega que está pensando en entrar en el tema de la digitalización?
R.- Lo primero es que pruebe, porque muchas veces este miedo o reticencia es por desconocimiento, y la mayoría de ocasiones se resuelve con una reunión, con una prueba, con simplemente un pequeño intento de probar, y con eso se despejan muchas dudas. Al final es una cosa que se ve enseguida si sirve o no para esa bodega, porque no hablamos de formas de pensar ni de hechos, sino de datos que te dicen exactamente, mira, en este campo, en el norte, tienes un problema en el que las plantas están muy secas, o en la parte de aquí no están creciendo igual que el resto, algo está pasando, es algo muy fácil de ver de inmediato. En el momento en el que volamos ya tenemos datos con los que decirte dónde actuar y en qué momento sería ideal actuar. Y luego, por otro lado, el poder prever sucesos, eso también es una cosa que es muy importante, no solo hablamos de la maduración de la uva, sino en qué momento recoger cada parcela o qué esperamos de producción en ese año, porque al final eso les afecta a la calidad de lo que obtienen y luego la cantidad de uva que puedan desechar por no haberla recogido en el momento correcto.
El cambio climático ha cambiado las fechas de recogida de la uva
Todo ese tipo de información normalmente la tienen los enólogos o los responsables del campo, que tienen años de experiencia, pero con el cambio climático esa experiencia empieza a perder fuerza, porque este año, por ejemplo, ha habido gente en Requena recogiendo la uva a finales de agosto, eso no era una cosa muy normal hace 20 años.
P.- Han cambiado mucho las fechas de recolección...
R.- Antes, a lo mejor había una diferencia de un día o dos en el que el día 15 se recoge, y eso era prácticamente así cada año. Ahora, gente que en agosto está recogiendo la uva, otra que a primeros de septiembre ya tiene la uva recolectada, entonces, ante eso, lo único que nos protege son datos y otra forma diferente de entender el campo.
P.- Con la competencia cada vez mayor de países terceros, los aranceles de Donald Trump, etc, ¿la digitalización nos puede ahorrar costes?
R.- Sin duda ahorra gastos y nos prepara para situaciones en las que podamos estar peor.
Ahora estamos en una situación en la que el vino se considera que está en crisis, pero justamente en estos momentos es cuando hay que hacer cosas distintas y emplear recursos en hacer cambios, porque cuando todo va bien nadie se plantea cambiar nada. Por lo tanto, justamente para evitar eso y estar protegidos contra eso, ahora es el momento de blindarnos. Y no ya como país, sino también como comunidad autónoma en la que los problemas que pueda tener con respecto a otra a veces son distintos y hay que actuar ante esos problemas.
La digitalización ahorra gastos y nos prepara para situaciones en las que podamos estar peor
Por ejemplo, hemos sufrido recientemente el problema de la dana. Sí que es verdad que nuestro sistema ante eso no puede hacer nada, pero sí que podríamos haber volado con posterioridad a la dana para hacer una evaluación de daños y saber en qué partes hemos tenido qué cantidad de daño y poder incluso presentar ese tipo de informes a la hora de seguros o cualquier tipo de solución posterior que nos permita saber dónde actuar. Y como una de las cosas que también hemos visto en alguna ocasión es que los seguros muchas veces intentan no pagar la pérdida de campo porque visualmente o según sus criterios el campo está bien, pues luego con nuestro sistema podemos analizar que efectivamente esas parras o ese cultivo no está dando la producción que daba hace un año.
Entonces ese tipo de información que al final no es visible porque nuestros ojos llegan hasta donde llegan es una información que también aportamos y que es muy útil para ese tipo de situaciones.
P.- Este tema que ha comentado de la dana, de realizar informes en catástrofes climatológicas, puede resultar muy interesante...
R.- Sobre todo para demostrar que ante antes de la dana yo tenía tantas parras o tanta capacidad de producción, más allá de los kilos que saqué el año pasado con respecto a los que he sacado este año. En nuestro sistema tenemos un sistema de conteo de parras y podemos saber cuántas hemos perdido o no están en el estado correcto. Con ese informe en la mano nadie puede negarte que efectivamente tenías ese nivel de producción.
En nuestro sistema tenemos un sistema de conteo de parras y podemos saber cuántas hemos perdido o no están en el estado correcto
P.- El futuro en el campo ha de ir hacia la digitalización si queremos que sea competitivo y rentable, ¿está de acuerdo con esta afirmación?
R.- Por supuesto, si queremos seguir siendo líderes en Europa tenemos que hacer cambios en ese sentido como ya vemos en otros sectores.
El sector industrial no es el mismo que teníamos hace 50 años. Y si no hubiéramos hecho ese salto de robotización, digitalización y cambios en el sistema de producción, no podríamos estar haciendo lo que hacemos. El campo, lo que entendemos como sector primario, no deja de ser un sistema de producción en el que se saca un producto que es el fruto o el fruto procesado, pero al final tenemos que cambiar las formas de hacerlo. Hay que estar preparados y ser mejor que los que vienen, porque si no, nos comen.
P.- ¿Qué mensaje le trasladaría a cualquier bodega que esté leyendo la entrevista?
R.- Pues que el miedo que puedan tener o la reticencia no es que sea infundada, porque obviamente uno siempre tiene miedo a introducir un cambio y que ese cambio vaya mal, pero estos sistemas lo bueno que tienen es que no alteran ni la forma de actuar de las bodegas, ni su forma de ser, ni ese carácter de tradición que tanto valoramos en este tipo de negocios.
Nosotros somos un sistema que no altera ni modifica nada, simplemente llegamos y miramos. Pero sabemos y entendemos mucho de datos, sabemos dónde hay que mirar, y cuando vemos lo que vemos, sabemos lo que estamos viendo. Entonces, toda esa información que al final no va a modificar, nosotros no les hacemos plantar de forma distinta, no les hacemos poner ningún sensor en el campo, nosotros vamos y venimos sin alterar el día a día de su trabajo.
Les animo a que prueben y pregunten que es inocuo, no altera nada, no les cuesta nada, y nosotros tenemos siempre preparado un sistema para que puedan entender lo que hacemos. Vamos a su bodega, les entrevistamos para entender cómo trabajan, cómo podemos ayudarles, porque sí que es verdad que a veces la bodega no requiere nuestra ayuda, y eso lo podemos identificar en esa primera reunión, y si no es así, pues no hay nada más que hacer, pero si encontramos puntos de trabajo común, ¿por qué no vamos a intentarlo?
P.- Se podría pensar que los sistemas de Emernova son caros, ¿qué les diría?
R.- Nosotros al final trabajamos según las hectáreas que monitorizamos, por lo tanto, la pequeña bodega va a poder adquirir el sistema, y la gran bodega lo va a poder hacer de la misma forma,. No es un problema el dinero, porque ya te digo, nos adaptamos a lo que la bodega quiere y a lo que la bodega puede hacer. Queremos ayudar a la bodega pequeña, a la mediana y a la grande, en la medida en la que lo necesiten, por lo tanto, por ese problema tampoco deberían preocuparse. Y lo mejor es eso, preguntar y que nos llamen y que se informen, y así se despejan todas las dudas.
No es un problema de dinero el coste de la aplicación, queremos ayudar a la bodega pequeña, a la mediana y a la grande, en la medida en la que lo necesiten