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El cotonet de la adelfa emerge como una nueva amenaza importada para los cítricos del arco mediterráneo

La citricultura española suma un nuevo frente en la lucha contra las plagas. El avance del cotonet de la adelfa (Paracoccus burnerae), una cochinilla harinosa originaria de Sudáfrica, comienza a preocupar al sector tras detectarse con mayor frecuencia en explotaciones de mandarino, limonero y naranjo de Murcia, Valencia y Castellón.

Un artículo elaborado por Carles Baixauli, director del Centro de Experiencias de Paiporta de la Fundación Grupo Cajamar y publicado en Plataforma Tierra, advierte de la expansión de esta especie y analiza sus características biológicas, los daños que provoca y las estrategias más eficaces para su control dentro de la Gestión Integrada de Plagas (GIP).

Hasta ahora, la principal preocupación de los productores había sido el cotonet común (Planococcus citri) y, especialmente, el cotonet de Sudáfrica (Delottococcus aberiae), responsable de importantes pérdidas económicas en la citricultura valenciana durante los últimos años. Sin embargo, Paracoccus burnerae se incorpora ahora a la lista de especies que requieren vigilancia, debido a su capacidad de expansión y a la dificultad para diferenciarlo visualmente de otros pseudocóccidos.

Expansión por el litoral mediterráneo

Originaria de Sudáfrica, la plaga se ha extendido progresivamente a distintas regiones citrícolas del mundo. En España, las primeras detecciones con daños confirmados se registraron en la Región de Murcia, desde donde ha ido avanzando hacia la Comunitat Valenciana.

Actualmente ya se ha localizado en municipios valencianos como Benifairó y Tavernes de la Valldigna, además de confirmarse su presencia en la provincia de Castellón durante 2025 y 2026.

Los especialistas apuntan que la principal vía de dispersión son las cajas utilizadas durante la recolección y el transporte de fruta entre parcelas y almacenes, además del movimiento de plantas y material vegetal.

Daños en hojas y frutos

El primer síntoma de la presencia del cotonet de la adelfa suele aparecer en las hojas jóvenes, donde provoca un característico pinzamiento o deformación que permite detectar la plaga antes de que afecte a la producción.

Posteriormente, las ninfas colonizan los frutos jóvenes, especialmente entre junio y agosto, ocasionando hundimientos y deformaciones en la epidermis que reducen notablemente su valor comercial. Aunque los daños son, en general, menos severos que los provocados por Delottococcus aberiae, requieren poblaciones elevadas para alcanzar importancia económica.

Como ocurre con otras cochinillas, el insecto también produce abundante melaza, favoreciendo el desarrollo de negrilla, un hongo que disminuye la capacidad fotosintética del árbol y deteriora la calidad de la fruta.

Tres o cuatro generaciones al año

Las condiciones climáticas del litoral mediterráneo favorecen el desarrollo del insecto, que puede completar entre tres y cuatro generaciones anuales. Las poblaciones aumentan especialmente durante la primavera, coincidiendo con la brotación y el cuajado de los frutos.

Además, la presencia de hormigas incrementa el problema, ya que protegen las colonias de cotonet frente a sus enemigos naturales a cambio de alimentarse de la melaza que segregan.

Vigilancia y control

Los expertos recomiendan reforzar las labores de inspección durante los periodos de brotación, revisando hojas jóvenes, frutos de pequeño calibre, grietas de la corteza y la presencia de hormigas, uno de los principales indicadores indirectos de infestación.

Dentro de la estrategia de Gestión Integrada de Plagas, la primera línea de actuación debe basarse en medidas culturales como la poda, la limpieza de cajas y maquinaria y la eliminación de plantas hospedantes, junto con el uso de bandas pegajosas en los troncos para impedir el ascenso de las hormigas.

El control biológico continúa siendo la herramienta más sostenible, mediante parasitoides y depredadores que ya se emplean frente a otras especies de pseudocóccidos, aunque en el caso específico de Paracoccus burnerae todavía continúan las investigaciones para identificar los enemigos naturales más eficaces.

Cuando el nivel de infestación supera el umbral económico, pueden emplearse insecticidas autorizados para pseudocóccidos en cítricos, siendo el momento más efectivo el inicio de la eclosión de las ninfas de primera edad.

Una plaga emergente bajo vigilancia

Aunque el cotonet de la adelfa no figura actualmente entre las plagas de cuarentena de la Unión Europea, sí permanece bajo seguimiento por parte de los servicios de sanidad vegetal y de la Organización Europea y Mediterránea para la Protección de las Plantas (EPPO).

Los especialistas insisten en la importancia de comunicar cualquier nueva detección a las administraciones competentes y reforzar la colaboración entre agricultores, técnicos y centros de investigación para evitar que esta plaga termine consolidándose en el principal cinturón citrícola europeo.