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Duncan Jones: “Una vez que la etiqueta de certificación se degrada, lo hace de forma natural y sin impacto ambiental”

Texto: Jose Sanchis

La empresa Sinclair ofrece soluciones de etiquetado para frutas y hortalizas, entre ellas etiquetas con certificación de compostaje. Aprovechando su presencia en Fruit Attraction, hemos hablado en Agronews Comunitat Valenciana con Duncan Jones, Senior Marketing Manager.

 

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Duncan Jones, Senior Marketing Manager at Sinclair

 

P.- ¿Qué solución de etiquetado ofrece Sinclair para frutas y hortalizas?

R.- La principal en este momento es la etiqueta compostable. La lanzamos el año pasado en Fruit Attraction. Es única porque cuenta con una doble certificación, por lo que es apta tanto para el compostaje doméstico como industrial. Pero lo realmente importante es su rendimiento en la aplicación para nuestros clientes. Cuando se aplica a gran velocidad sobre la fruta, el comportamiento es igual al de una etiqueta plástica convencional. No necesitan cambiar su maquinaria, solo tienen que sustituir sus etiquetas y ya disponen de una solución válida para todos los mercados. Esto elimina parte de la complejidad, ya que cada mercado tiene diferentes normativas y requiere distintos tipos de etiqueta. Hemos obtenido pruebas muy convincentes durante el último año. Uno de nuestros objetivos ha sido generar confianza en el producto, mostrando visualmente cómo la etiqueta se degrada en el proceso de compostaje. Así, los clientes no solo saben que está certificada, sino que pueden ver con sus propios ojos que cumple con lo que prometemos.

P.- Han participado de nuevo en Fruit Attraction. ¿Qué significa para ustedes su presencia aquí? ¿Y cuál es su objetivo?

R.- Fruit Attraction es una feria muy importante para nosotros. Exponemos también en Fruit Logística de Berlín y, junto con esta, son los dos eventos más grandes de Europa. Pero en los últimos años hemos notado una fuerte afluencia de visitantes procedentes de Sudamérica, que es un mercado muy relevante para nosotros, ya que exportan mucho hacia Europa. Así que esta feria es una excelente oportunidad para reunirnos con nuestros clientes de Sudamérica. Además, contamos con agentes allí, por lo que se convierte en un gran punto de encuentro internacional, especialmente para esa región. Por supuesto, también abarcamos el mercado de la UE, así que tiene un gran valor para nosotros.

P.- Acaban de lanzar una nueva página web. ¿Cuáles son las principales novedades que ofrece?

R.- La web la lanzamos hace unos días y hemos difundido la nota de prensa de presentación en Fruit Attraction. Una de las claves tras el lanzamiento, que ha sido muy exitos, es la educación. Ya tenemos más de 360 clientes que utilizan la etiqueta compostable en 12 o 13 mercados de todo el mundo, pero sigue habiendo mucha desinformación o confusión, aunque no de forma intencionada. La industria innova a un ritmo tan rápido que genera dudas sobre cuál es el producto adecuado o cuál es su verdadero impacto.
 

Por eso, el Resource Center busca ayudar a nuestros clientes, pero también está orientado al consumidor final. Sabemos que, al final, el consumidor es quien retira la etiqueta de la fruta, y queremos comprender mejor su percepción sobre este tipo de productos y envases, ayudándoles a entender qué significa realmente la certificación. Porque, si lo piensas, ¿qué implica estar certificado? Si logramos explicar bien esas ventajas, y las del compostaje frente al reciclaje, que requiere más procesos mecánicos, más energía y genera más emisiones de carbono, el consumidor podrá tomar mejores decisiones.
 

Además, existe un sesgo entre los productos envasados y los frescos. Por ejemplo, la gente tira una lata al contenedor de reciclaje sin pensarlo, pero cuando ve una etiqueta en un producto natural tiende a pensar que no debería estar ahí. Nosotros ahora tenemos una solución que resuelve eso, pero debemos superar 40 años de percepción negativa sobre las etiquetas de plástico, ayudando a nuestros clientes y consumidores a entender sus beneficios. Una vez que la etiqueta se degrada, lo hace de forma natural y sin impacto ambiental. Contamos con las pruebas, los vídeos y las certificaciones que demuestran que cumple con los estándares de compostaje exigidos por las regulaciones y por la industria.

P.- El packaging ha evolucionado mucho en los últimos años. Imagino que la empresa habrá tenido que adaptarse, cómo ha sido esa adaptación?

R.- Sí, nos ha llevado 17 años adaptarnos para llegar a donde estamos ahora. Empezamos a pensar en etiquetas compostables a principios de los años 2000. Como ocurre con muchas soluciones sostenibles, muchas veces las regulaciones llegan antes de que exista la tecnología necesaria para cumplirlas. Un buen ejemplo es la legislación francesa de 2022, cuando exigieron etiquetas compostables en casa, pero no existía todavía una tecnología capaz de lograrlo.
 

Ha hecho falta mucha inversión y mucha prueba y error para desarrollar una etiqueta compostable, y el mayor reto ha sido el adhesivo. Ese ha sido el punto más complicado, porque todo lo que necesita un material para compostarse, como las hojas, contradice lo que queremos que haga una etiqueta: que se adhiera y permanezca fija. El compostaje degrada el adhesivo, y además en los almacenes de envasado hay mucha humedad y agua, y el adhesivo es a base de agua. Así que el desafío fue lograr que la etiqueta se mantenga adherida el tiempo suficiente, desde el envasado hasta que llega al frutero del consumidor, pero que al final de su vida útil pueda compostarse por completo.