La citricultura valenciana apenas remonta: LA UNIÓ prevé la segunda cosecha más baja de las dos últimas décadas
La producción de cítricos de la Comunitat Valenciana alcanzará las 2.594.408 toneladas en la campaña 2026/2027, un 3,4% más que en la anterior, pero seguirá situándose entre las más reducidas de los últimos veinte años. Así lo refleja el aforo elaborado por LA UNIÓ Llauradora i Ramadera, que advierte de que, pese a la ligera recuperación, la cosecha solo superará la de la campaña pasada, la más baja del periodo reciente.
La organización ha realizado esta estimación a finales de julio a partir de un análisis técnico que tiene en cuenta la evolución meteorológica, el estado de las explotaciones citrícolas y la incidencia de las principales plagas.
La naranja lidera la recuperación
Por grupos de cultivo, LA UNIÓ prevé una producción de 1.286.000 toneladas de naranja, un 5% más que en la campaña anterior, mientras que los pequeños cítricos alcanzarán 1.067.000 toneladas, con un incremento del 2%. En este grupo, las clementinas mantendrán prácticamente el mismo volumen, siendo las variedades híbridas las responsables del crecimiento previsto.
El mayor aumento porcentual corresponderá al limón, cuya producción se estima en 240.408 toneladas, un 15% más que la pasada campaña, gracias principalmente al buen comportamiento de la variedad Verna, mientras que la variedad Fino mantendrá niveles similares a los del ejercicio anterior.
Según la organización agraria, las limitadas disponibilidades de fruta favorecerán un calibre adecuado para la comercialización y una buena calidad. Los primeros contactos comerciales apuntan además a precios estables, aunque se observa un menor ritmo de compra respecto a campañas anteriores.
Ante este escenario de oferta limitada, LA UNIÓ reclama que no se produzcan fuertes oscilaciones en los precios siempre que la demanda se mantenga activa y pide a la industria transformadora que pague precios dignos, especialmente por la fruta afectada por adversidades climáticas o sanitarias, para garantizar una salida comercial a toda la producción.
Factores estructurales detrás de la baja producción
La organización atribuye la reducida cosecha a una combinación de factores que vienen lastrando la capacidad productiva de la citricultura valenciana desde hace años. Entre ellos destaca el envejecimiento del arbolado, que reduce progresivamente el rendimiento de las explotaciones; unas condiciones meteorológicas poco favorables para el cuajado de la fruta; el incremento de la presión de plagas y enfermedades y el continuo abandono de parcelas.
En este sentido, durante 2025 desaparecieron 2.762 hectáreas de cítricos, lo que supone un 2% menos de superficie respecto a 2024 y una pérdida acumulada del 15% en la última década, un dato que, según LA UNIÓ, evidencia la pérdida continuada de potencial productivo del principal cultivo agrícola de la Comunitat Valenciana.
A ello se suma el incremento de los costes de producción, derivado del mayor gasto en el control de plagas y del encarecimiento del gasóleo agrícola, los fertilizantes y la energía, circunstancias que siguen reduciendo la rentabilidad de las explotaciones.
Plan de apoyo para recuperar la competitividad
Ante esta situación, LA UNIÓ reclama a las administraciones la puesta en marcha de un plan de ayudas para la reconversión del arbolado envejecido, así como la autorización excepcional de materias activas y productos fitosanitarios eficaces frente a las principales plagas que afectan a los cítricos.
La organización también solicita un mayor respaldo económico a los programas de lucha biológica, tanto para la producción como para la suelta de enemigos naturales, y defiende la aplicación de medidas arancelarias o cláusulas de salvaguardia frente a aquellos países cuya competencia considera desleal y que continúan aumentando su cuota de mercado en la Unión Europea.
Para LA UNIÓ, la ligera recuperación prevista para esta campaña no modifica la tendencia de fondo de la citricultura valenciana. La organización considera imprescindible adoptar medidas urgentes que permitan recuperar el potencial productivo del sector y garantizar la viabilidad económica de las explotaciones, ya que, de no impulsarse una estrategia decidida de renovación del arbolado, mejora sanitaria de las plantaciones y apoyo a los productores, la competitividad del principal cultivo de la agricultura valenciana seguirá deteriorándose.