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Un estudio del IAS-CSIC destaca su elevada eficacia para retener sedimentos y escorrentía y las plantea como alternativa a los cultivos de cobertura

Las barreras vegetales pueden convertirse en una herramienta especialmente eficaz para reducir la erosión en zonas agrícolas áridas y semiáridas, donde la escasez de agua dificulta en ocasiones la utilización de otras prácticas de manejo, como los cultivos de cobertura.

Así lo demuestra una investigación desarrollada por José Antonio Muñoz Sánchez, investigador del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC), en el marco de su tesis doctoral “Analysis of the effect of vegetated barriers on ecosystem services related to hydrological fluxes in semiarid agricultural landscapes”.

Las barreras vegetales son franjas densas de vegetación, como setos o bandas de hierba, que se sitúan transversalmente a las zonas de flujo concentrado o siguiendo las curvas de nivel de las pendientes. Además de contribuir al control de la erosión hídrica, estas estructuras pueden favorecer otros servicios ecosistémicos, como la biodiversidad, el control de plagas, la polinización, la reducción de la erosión eólica o la producción de biomasa.

Mayor eficacia en climas áridos

El estudio, realizado bajo la supervisión de José Alfonso Gómez Calero, del IAS-CSIC, y Gema Guzmán Díaz, del IFAPA Camino de Purchil, analiza la capacidad de estas barreras para retener escorrentía, sedimentos y nutrientes en diferentes condiciones climáticas.

Los resultados muestran una eficiencia media de retención del 40,1% para la escorrentía y del 62,6% para los sedimentos. En el caso de los nutrientes, la retención media alcanza el 44,9% para el fósforo y el 38,4% para el nitrógeno.

Sin embargo, cuando se analizan específicamente las zonas áridas y semiáridas, la eficacia aumenta considerablemente. La retención media alcanza el 62,9% para la escorrentía y el 77,6% para los sedimentos, unos valores superiores a los observados en regiones húmedas.

El investigador señala además que existe una relación positiva entre el ancho de la barrera vegetal y su capacidad de retención de escorrentía y sedimentos, aunque con una elevada variabilidad en función de las condiciones analizadas.

Una alternativa cuando falta agua

Uno de los principales inconvenientes de los cultivos de cobertura en ambientes secos es la competencia por el agua y los nutrientes con el cultivo principal. Las barreras vegetales pueden reducir este problema al concentrar la vegetación en una superficie mucho más limitada.

“Los setos limitan la competencia por el agua y los nutrientes con los cultivos a una superficie reducida en comparación con otras buenas prácticas de manejo, como los cultivos de cobertura”, explica Muñoz.

Por este motivo, los investigadores consideran que las barreras vegetales pueden ser una alternativa especialmente interesante cuando existen impedimentos agronómicos u operativos para mantener una cubierta vegetal en toda la superficie del cultivo.

Un modelo para predecir la reducción de la erosión

A partir de la revisión de la literatura científica disponible, el equipo investigador desarrolló además un modelo probabilístico capaz de estimar la eficiencia de retención de sedimentos en función de las condiciones climáticas y del ancho de la barrera vegetal.

Los resultados son especialmente significativos en las zonas secas. El modelo muestra que una barrera vegetal tiene capacidad para reducir la erosión en el 92% de los casos analizados en climas húmedos, mientras que en las condiciones áridas y semiáridas la eficiencia de retención resulta siempre positiva.

Según José Antonio Muñoz, estos resultados demuestran que las barreras vegetales presentan una “alta tasa de éxito” para reducir la erosión en diferentes áreas agrícolas y pueden constituir una alternativa a otras prácticas de manejo.

Los investigadores, no obstante, consideran necesario continuar ampliando los estudios sobre estas estructuras, ya que la información científica disponible sobre su comportamiento en condiciones áridas y semiáridas sigue siendo mucho menor que la existente para climas húmedos.

El trabajo científico en el que se basa la investigación fue publicado en International Soil and Water Conservation Research en 2024, bajo el título “Appraising trapping efficiency of vegetative barriers in agricultural landscapes: Strategy based on a probabilistic approach based on a review of available information”. Consultar el estudio científico