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Reyes Moratal (CVVP): “Las plantaciones de Nadorcott acumulan un balance positivo de 1,33 millones de toneladas de CO₂”

Texto: Jose Sanchis

Reyes Moratal es la gerente de la Compañía de Variedades Vegetales Protegidas (CVVP), entidad que gestiona distintas variedades vegetales protegidas. Durante la reciente feria Fruit Attraction hemos hablado con ella sobre las novedades que presenta la compañía, la evolución de sus principales variedades y el proyecto de cálculo de la huella de carbono de las plantaciones de Nadorcott. 

P.- ¿Con qué novedades se ha presentado la Compañía de Variedades Protegidas a esta nueva edición de Fruit Attraction? 

R.- Representamos todas las variedades que gestiona CVVP, algunas más históricas y otras más nuevas. Este año acudimos por primera vez a la feria con la variedad Mina. También presentamos US Early Pride, que comercialmente se conoce como Earlyna. Es el primer año en el que se va a comercializar, ya que existe un volumen de fruta suficiente para iniciar su comercialización con un sistema de identificación, como ocurre con el resto de variedades que gestionamos. 

En Nadorcott hemos presentado a medios de comunicación, cadenas de supermercados y asociados del Club una campaña de comunicación sobre un proyecto de cálculo de la huella de carbono. 

Durante las últimas 12 campañas se han medido las emisiones de CO₂ y las capturas en todas las plantaciones de Nadorcott de España, un trabajo que se va a mantener en el futuro. El resultado es un balance neto positivo de 1,33 millones de toneladas de CO₂, es decir, la diferencia entre las emisiones generadas y el carbono capturado.  

El estudio lo ha realizado la empresa Visual Nacert mediante un método desarrollado por el IVIA y certificado por AENOR. Se ha seguido el protocolo GHG, reconocido internacionalmente para medir las emisiones de gases de efecto invernadero, y AENOR ha certificado la validez de toda la medición realizada.  

Es un hito muy importante porque no nos limitamos a decir que somos sostenibles, sino que lo hemos medido y está verificado, auditado y certificado por una entidad como AENOR. Este ha sido uno de los principales proyectos que hemos presentado este año en la feria.

 P.- ¿Qué novedades hay respecto al resto de variedades del Club?

 R.- Nadorcott y Leanri comenzarán la campaña de comercialización a finales de diciembre y principios de enero. En Clemenlola y Red Lina se siguen vendiendo licencias, aunque todavía necesitan algunas campañas más para que haya fruta comercial. 

P.- En 2030, la variedad Nadorcott pasará a ser de dominio público. ¿Qué supone este cambio y se mantendrá la vigilancia hasta esa fecha?

R.- La vigilancia va a continuar, no solo hasta esa fecha, sino también después. El 31 de diciembre de 2029 termina la protección, lo que significa que hasta ese mismo día nadie puede plantar ni injertar la variedad sin autorización. 

Si en 2030, 2031 o 2032 aparece en el mercado fruta cuya procedencia desconocemos, procederá de una finca en la que la variedad se plantó o injertó mientras la protección todavía estaba vigente. En ese caso podremos perseguir la infracción, exigir la eliminación de la plantación y reclamar una indemnización, como hacemos actualmente. 

La Asociación de Nadorcott tiene la determinación, los medios materiales y humanos y los recursos económicos necesarios para mantener la vigilancia más allá de 2029. 

La protección termina porque, como ocurre con todas las variedades, patentes, invenciones, etc… , llega un momento en el que pasan a ser de dominio público para que la sociedad pueda beneficiarse de ellas. Pero queremos prolongar todo lo posible los beneficios de la exclusividad de la que disfrutan actualmente los asociados. Han sido ellos quienes han defendido la variedad y han conseguido que alcance el valor que tiene actualmente. 

P.- De todas las variedades de las que hemos hablado, ¿cuáles están totalmente implantadas y cuáles se encuentran todavía en proceso?

 R.- Las más implantadas son Nadorcott y Leanri, aunque en esta última todavía existe mucha plantación joven y sus producciones no corresponden todavía a árboles adultos. Por tanto, no podemos hablar del mismo grado de consolidación que en Nadorcott.

Después está Earlyna, que, como he señalado, afronta este año su primera campaña con un volumen suficiente para implantar el sistema de identificación y convertirse en una variedad reconocible comercialmente. Al resto todavía les faltan algunas campañas.

P.- ¿Qué supone apostar por una variedad protegida? 

R.- Son muchos factores. Cuando un agricultor opta por una variedad protegida, primero tiene que conocer sus características y comprobar si se adapta a sus necesidades. Además, tiene que pagar un precio por ella. ¿Por qué? Por la exclusividad. 

Normalmente, las variedades protegidas están limitadas en superficie o en número de plantas. De alguna manera, también se limita la producción que habrá en el mercado. 

Eso proporciona una exclusividad. Cuando existen muchas plantaciones y aparece una variedad libre, nueva, que nadie registra y que tiene buenas características, todo el mundo puede plantarla y se genera una sobreoferta. 

Por otro lado, la variedad protegida suele contar con un proceso de acompañamiento y promoción. Cuando llega al mercado, normalmente, aunque no siempre, está respaldada por programas de promoción. En muchos casos también existe apoyo al agricultor, seguimiento y asistencia técnica. 

Cuando se firma una licencia, no se garantiza ninguno de estos aspectos. Lo que establece es que la variedad pertenece a un titular y que este autoriza al agricultor a explotarla. La decisión empresarial de hacerlo corresponde al agricultor. 

Después existen diferentes sistemas de gestión de las variedades, con mayor o menor acompañamiento al agricultor y distintos niveles de promoción.

Nosotros gestionamos las variedades, pero las decisiones sobre cómo se gestiona cada una corresponden a su titular, no a la Compañía de Variedades Vegetales.