Chapapote
* Patricio Simó.
Hace unas semanas, poco antes de llegar al puerto de Ontinyent, un hedor insoportable se coló por la ventanilla del coche. El aire se volvió tan denso y nauseabundo que casi me hizo vomitar.
No era estiércol. Ese olor, según me dijeron después, procedía del chapapote: un residuo oscuro y pestilente que procede de las depuradoras y que algunos agricultores utilizan como abono en sus campos.