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El consumo de verduras cae en España un 17% y el de fruta un 14% en apenas ocho años

El consumo diario de fruta y verdura sigue perdiendo peso en la dieta de la población, confirmando una tendencia descendente en los últimos años que preocupa desde el punto de vista nutricional y de salud pública.

En 2025 según la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE, el 63,2% de las personas de 16 y más años afirma consumir fruta a diario, lo que supone una caída de 3,9 puntos porcentuales respecto a 2022, cuando este porcentaje alcanzaba el 67,1%. Si se amplía la perspectiva temporal, el descenso es aún más acusado: desde 2017, cuando el 77,2% de la población consumía fruta diariamente, la reducción alcanza los 14 puntos porcentuales. En términos relativos, esto implica una caída cercana al 18% en ocho años.

Una evolución similar se observa en el consumo de verduras, ensaladas y legumbres. En 2025, el 47,7% de la población declara ingerir estos alimentos a diario, lo que representa 3,3 puntos menos que en 2022 (51%). En comparación con 2017, cuando el consumo diario se situaba en el 64,7%, el retroceso es de 17 puntos porcentuales. En términos relativos, la caída supera el 26%, lo que evidencia un deterioro más intenso que en el caso de la fruta.

Estos datos reflejan un progresivo alejamiento de los patrones de dieta equilibrada, con una reducción sostenida en la ingesta de productos frescos, tradicionalmente asociados a la dieta mediterránea.

El análisis por nivel de ingresos revela además una clara brecha socioeconómica en los hábitos alimentarios. Las personas con mayores ingresos presentan una mayor frecuencia de consumo diario de fruta, con un 68,9%, frente al 57,4% registrado entre los grupos con menor nivel de renta. Esta diferencia de 11,5 puntos porcentuales equivale a un consumo un 20% superior en los segmentos con mayor poder adquisitivo.

La desigualdad también se reproduce en el consumo de verduras, ensaladas y legumbres. En este caso, el 51,5% de las personas con ingresos altos consume estos alimentos a diario, frente al 46,0% de las rentas más bajas. La diferencia es de 5,5 puntos porcentuales, lo que supone aproximadamente un 12% más de consumo en los niveles de renta superiores.

En conjunto, los datos no solo evidencian una tendencia generalizada a la baja en el consumo de alimentos clave para una dieta saludable, sino que también ponen de manifiesto el peso creciente de los factores económicos en la calidad de la alimentación. Esta doble dinámica —descenso global y aumento de la desigualdad— plantea un reto relevante para las políticas públicas en materia de nutrición y acceso a alimentos saludables.

Personas de 16 y más años según consumo de fruta y verdura a diario por nivel de ingresos

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