Menos dinero para el campo
* Patricio Simó.
La Comisión Europea acaba de perpetrar un hachazo histórico en el presupuesto de la Política Agraria Común (PAC) del 25%, lo que supone un recorte de 78.000 millones de euros. Bruselas tiene otras prioridades como es aumentar los gastos en Defensa en un momento donde los países, entre ellos Alemania han apostado claramente por incrementar los gastos armamentísticos ante la nueva situación geopolítica derivada de la guerra en Ucrania y las advertencias de EEUU a los países miembros de la OTAN de aumentar su presupuesto en Defensa.
Los agricultores y ganaderos vuelven de nuevo a ser utilizados como moneda de cambio de una política agrícola errática que prioriza las políticas verdes, dictadas desde los despachos, con absoluto desconocimiento y desprecio al campo y a las personas que trabajan y viven de él.
Esta misma política ecologista que permite la importación masiva de países terceros que incumplen con la estricta normativa europea en materia de sanidad, responsable de muchas de las plagas que los agricultores estamos soportando. Existe un dumping comercial, favoreciendo unos países sobre otros. Los agricultores siempre han reclamado unas reglas iguales para todos.
El campo vuelve a verse afectado por decisiones políticas que priorizan objetivos medioambientales, sin tener en cuenta la realidad de quienes trabajan la tierra, cuando ambas cosas pueden ser perfectamente compatibles.
Se prohíben materias activas mientras aparecen nuevas plagas como el cotonet en cítricos o la xylella fastidiosa en el almendro, sin ofrecer alternativas eficaces para combatir estas plagas. Insectos que antes no eran considerados como plagas importantes, ahora matan árboles y arrasan cosechas, denuncia ASAJA.
Cada vez hay más burocracia, más controles y las exigencias son mayores. El cuaderno digital será obligatorio a partir de enero de 2028 mientras que el registro electrónico de tratamientos fitosanitarios lo será a partir del 1 de enero de 2026. Va a ser muy complicado para muchos agricultores, cuya media de edad ronda los 62 años y no están instruidos en las nuevas tecnologías cumplir con todas estas exigencias de Bruselas.
Las subvenciones que reciben los agricultores y ganaderos representan una parte importante de sus ingresos agrícolas, alrededor de la mitad. Si ahora se les recortan esas ayudas, se les aboca a la ruina segura. Los costes de producción son cada vez más elevados (insumos, productos fitosanitarios, abonos, semillas, gasoil, …) mientras los precios caen en picado. La avena o la cebada se está vendiendo a 0,16/0,17 euros el kilo cuando producirlas cuesta el doble.
O cambian mucho las cosas y los políticos, de verdad, se preocupan y defienden el sector primario o el futuro que nos espera es desolador.