Un mal año para el campo
* Patricio Simó
Cuando muchos agricultores estamos a punto de vendimiar continúa la amenaza de tormentas. En varios puntos de España se han registrado estos días tormentas con granizo. En Xàtiva y Canals las grandes rachas de viento han provocado cuantiosos daños materiales, con caídas de árboles.
Agosto y septiembre son meses cruciales para el campo. Nos encontramos en plena vendimia. El trabajo de todo un año se puede ir al garete en cuestión de minutos.
A la uva, aunque está sana le falta todavía grado para entrar en la bodega. Dejarla en el campo es un riesgo que los agricultores tienen que valorar.
El año ha sido en general bastante malo para muchos cultivos como frutales, almendro u olivo. Las condiciones meteorológicas adversas que venimos arrastrando desde primavera por la falta de lluvias y la ola de calor han provocado pérdidas de cosecha importantes, como ha ocurrido con el olivar. En la fruta de hueso como la cereza, el albaricoque o el melocotón los daños han sido del cien por cien. No ha habido recolección. Tampoco la almendra ha salido bien parada esta campaña debido a las heladas de marzo y abril.
Un año malo también en precios, donde en muchos cultivos los agricultores no llegan a cubrir los costes de producción. Melón, sandía, naranja,…. la lista es larga.
En este contexto, el agricultor trata de sobrevivir.
A los bajos precios se suma el alza de los costes de producción que el agricultor ha tenido que asumir: gasoil, fertilizantes, abonos, luz …
Los precios se triplican del campo al mercado, pero hay casos en los que se multiplica por mil y hasta por un 4.705%, como es el caso del ajo puerro que pasa de 0,18 € a 8,75 € en la gran superficie.
Mientras los precios caen en el campo hasta un 50%, en los supermercados suben de manera exponencial. Ni agricultores ni consumidores que pagan mucho más por estos productos se benefician de estas subidas, solo las grandes cadenas de distribución y los intermediarios siguen sacando tajada a costa del pequeño agricultor.
Esta situación está llevando a que muchos agricultores abandonen sus tierras y dejen de cultivar sus campos.