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La subida del SMI, fundamental para los y las trabajadoras del campo

*Sebastián Serena, FICA - UGT

El próximo 14 de julio se van a llevar a cabo movilizaciones en defensa de la revalorización del Salario Mínimo Interprofesional, entre otras reivindicaciones. En nuestra Organización consideramos imprescindible que el SMI se siga incrementando, ya que su congelación no se justifica y castiga año tras año a quienes tienen menos ingresos, entre quienes se cuentan las y los trabajadores del campo.

Desde UGT FICA entendemos que el Gobierno no puede mirar hacia otro lado mientras el nivel general de los precios no para de crecer y encarece aún más el coste en los hogares más castigados por esta crisis. Medidas como la subida del SMI son más que nunca necesarias para hacer creíble la tan reiterada justicia social.

SMI y desempleo

Fueron muchos los que, con la subida del SMI en el año 2019, vaticinaron una escalada sin precedentes del desempleo en el sector agrario. Nada más lejos de la realidad. Frente al desastre anunciado en el mercado laboral, la producción y las exportaciones agroalimentarias han registrando incrementos espectaculares.

Sin embargo, que no se haya producido una hecatombe en el empleo agrario mientras las empresas del campo incrementan sus balances no significa que haya mejorado la situación de sus trabajadores y trabajadoras. Y ello se debe a que muchas personas trabajadoras del sector agrícola tienen sus retribuciones salariales condicionadas al rendimiento, por lo que se las deja al margen de la aplicación del salario mínimo. En otros casos, son las empresas las que, directamente, incumplen el Decreto de aplicación del SMI.

Antes de la pandemia, el campo atravesaba ya por una situación difícil. Las tractoradas venían a denunciar que los precios de los productos no cubrirían los costos de producción. Sin embargo, estas movilizaciones no tenían por objeto denunciar la congelación del SMI o el incumplimiento en su aplicación: los agricultores y ganaderos protestaban por los precios de las importaciones de terceros países, por la pinza entre la industria y la gran distribución y en favor de una cadena alimentaria más justa.

El SMI no es culpable de que los productores de leche de nuestro país, produzcan por debajo de los costes de 2018, perdiendo así cada día 500.000 euros y, desde luego, el problema no se va solucionar estrujando aún más a la baja los sueldos de todas las personas que trabajan en el sector agropecuario.

Hábitos de consumo

Por ello es imprescindible que cambiemos nuestros hábitos de consumo. Cuando compramos los alimentos y las bebidas, debemos fijarnos no sólo en el precio y la caducidad del producto, sino también en qué hay detrás de cada uno de los productos que adquirimos. Y cuando hablamos de producir alimentos sostenibles o del derecho a la alimentación pocas veces pensamos en cómo ha llegado ese alimento o bebida hasta nuestra mesa.

Siento mucha pena y vergüenza cuando veo anuncios de empresas que nos venden la buena calidad de su producto porque la materia prima está recogida a mano, mientras nos muestran manos ennegrecidas, sucias, agrietadas por las incansables jornadas en el campo. O esos anuncios de ofertas de productos que parece hasta imposible que sean ciertas (2x1, llévate 3 y paga 2, 50% por fecha de caducidad próxima, etc.). Cuando adquirimos esa oferta, o ese producto producido con materia prima recogida a mano, no caemos en la cuenta de que la persona que lo procesó, sembró o recogió a mano, estuvo trabajando una dura jornada por 900 euros al mes, incluso por menos. Tampoco pensamos en que esa persona pueda vivar y descansar, con mucha suerte, en un albergue o sobre un cartón sin ninguna garantía sanitaria o de salubridad. Pero aún así compramos el producto porque es barato, porque está elaborado con ingredientes recogidos por una mano que no va a poder adquirir ese producto.

 ¿Todavía hay quien se pregunta por qué se movilizan los agricultores y por qué es necesario subir el Salario Mínimo Interprofesional a más de 1.000 euros este año?

 No se trata de un capricho sindical ni de una reivindicación ideológica, sino de una necesidad real que afecta a miles de personas trabajadoras en nuestro país, una lucha que debería ser defendida no sólo por UGT FICA sino por el conjunto de la sociedad porque nunca debemos olvidar que, además de consumidores, también somos clase trabajadora.

Nos sobran argumentos para manifestarnos el próximo 14 de julio en defensa de la subida del Salario Mínimo Interprofesional.

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