La Generalitat prepara una nueva Ley Forestal que compensará económicamente a los propietarios por cuidar los montes
El Consell presentará en las próximas semanas para su tramitación y debate en Les Corts la nueva Ley Forestal de la Comunitat Valenciana, una norma que incorporará un sistema pionero de pago por servicios ambientales para reconocer y compensar económicamente a los propietarios forestales que contribuyan a la conservación de los montes, la prevención de incendios y la protección de los ecosistemas.
El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha anunciado esta iniciativa durante la presentación del Plan Integral de Reforestación y Recuperación Ambiental para restaurar las zonas e infraestructuras forestales dañadas por el incendio de La Vall d’Uixó, declarado el pasado 25 de julio y que afectó a 12 municipios y 9.568 hectáreas, de las que 8.509 corresponden a terreno forestal.
La futura legislación establecerá incentivos para propietarios y gestores forestales y pretende agilizar las relaciones entre administraciones, usuarios, empresas y municipios.
Pérez Llorca ha destacado el papel que pueden desempeñar los propietarios privados en la conservación y mantenimiento de los terrenos forestales. Como ejemplo, ha señalado que, de las aproximadamente 9.500 hectáreas afectadas por el incendio de La Vall d’Uixó, algo más de 300 hectáreas eran terrenos forestales propiedad de la Generalitat.
En este sentido, ha defendido que una mayor implicación de los propietarios en el cuidado de los montes permitirá también agilizar las actuaciones de recuperación después de los incendios.
2,7 millones para recuperar las zonas afectadas
Durante el acto, en el que también han participado el vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, el conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, y los alcaldes de los municipios afectados, la Generalitat ha anunciado el inicio de las obras de recuperación de las zonas afectadas.
El plan contempla una inversión inicial de 2,7 millones de euros y ha sido elaborado en coordinación con los ayuntamientos. Las actuaciones comienzan ahora y tendrán un plazo previsto de ejecución de ocho meses.
Los trabajos persiguen restaurar el paisaje, recuperar la biodiversidad, consolidar los suelos y proteger los recursos hídricos. Además, parte de la inversión queda reservada para incorporar nuevas actuaciones que los ayuntamientos afectados puedan identificar durante el desarrollo de los trabajos.
El president ha explicado que la prioridad es restaurar la funcionalidad del territorio, recuperar la seguridad y sentar las bases para aumentar la resiliencia frente a futuros incendios.
También ha definido el plan como una actuación abierta que podrá completarse con las aportaciones de los municipios afectados, al considerar que los ayuntamientos son la administración más próxima a los ciudadanos y la que mejor conoce las características del territorio.
Pérez Llorca ha reivindicado asimismo la importancia de mantener la coordinación entre administraciones durante la fase de reconstrucción, después de la colaboración desarrollada durante la emergencia.
Actuaciones de emergencia en dos fases
El plan contempla inicialmente una primera fase de obras de emergencia, destinada principalmente a retirar árboles y sedimentos próximos a poblaciones y vías de comunicación y a garantizar el acceso seguro a las zonas quemadas.
Entre las actuaciones previstas figuran la apertura de tres nuevos viales forestales, con una longitud conjunta de 2,835 kilómetros; la apertura y ensanche de otro vial, de 0,887 kilómetros; y el ensanche de la plataforma de cinco pistas existentes, que suman 12,886 kilómetros.
También se contempla la restauración y mejora del firme de 81,01 kilómetros de caminos y pistas, así como la eliminación de arbolado caído o con riesgo de caída a lo largo de 44,05 kilómetros de la red viaria.
Según la Generalitat, estas actuaciones permitirán mejorar el acceso a las zonas forestales afectadas y facilitar tanto los trabajos de restauración ambiental como las futuras labores de prevención y gestión forestal.
Además, la mejora de las infraestructuras contribuirá a reforzar la capacidad de respuesta ante nuevas emergencias y a reducir los riesgos derivados de posibles episodios de lluvias intensas sobre terrenos afectados por el fuego.
La segunda fase se centrará en el control de la erosión, la regulación hidrológica y la recuperación de la vegetación, con medidas destinadas a favorecer la regeneración natural del monte.
El objetivo final será recuperar las masas forestales utilizando especies con mayor capacidad de adaptación y resiliencia y potenciando especies autóctonas como el alcornoque.