España compra más fruta, pero frutas y hortalizas siguen siendo los alimentos que más se desperdician
Los hogares españoles compran cada vez más fruta fresca, pero una parte importante de estos alimentos termina desperdiciándose. El cruce de los datos del Informe del Consumo Alimentario en España 2025, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y del Barómetro de Desperdicio Alimentario 2026 de AECOC y Phenix pone de manifiesto la paradoja que afronta el consumo de productos frescos: aumenta su presencia en la cesta, pero también su vulnerabilidad al desperdicio.
Los hogares españoles adquirieron en 2025 3.821,8 millones de kilos de fruta fresca, un 2,7% más que el año anterior. El consumo per cápita alcanzó los 81,58 kilos por persona y año, lo que mantiene a la fruta como el alimento con mayor consumo individual.
Sin embargo, frutas y hortalizas son también, con diferencia, las categorías de alimentos que más se desperdician en los hogares. Según el barómetro de AECOC y Phenix, el 33% de los consumidores las identifica como los productos que más tira.
El reto, por tanto, no pasa únicamente por mantener o incrementar el consumo de alimentos frescos, sino por conseguir que una mayor proporción de los productos adquiridos llegue finalmente a consumirse.
Menos hortalizas, pero mayor gasto
El comportamiento de las hortalizas frescas presenta otra particularidad. Los hogares españoles compraron en 2025 2.299,3 millones de kilos, un 1% menos que en 2024. Sin embargo, el valor de estas compras aumentó un 5,2%, hasta alcanzar los 5.794 millones de euros, debido principalmente al incremento del precio medio.
El propio informe del MAPA apunta además a que una mejor gestión del producto fresco para reducir el desperdicio podría explicar, al menos parcialmente, la reducción del volumen adquirido.
Los supermercados, una pieza clave
Los supermercados y autoservicios concentran ya el 68,2% del volumen total de alimentación comprado en España. En este canal, los productos frescos representan el 54,7% de las compras y su volumen aumentó un 4% durante 2025.
Por ello, la prevención del desperdicio requiere actuar a lo largo de toda la cadena alimentaria y también en los establecimientos de distribución.
Los consumidores muestran además interés por conocer qué hacen las tiendas con los alimentos que no llegan a venderse. El 78% quiere disponer de más información sobre las donaciones y otras iniciativas contra el desperdicio desarrolladas por los establecimientos, mientras que el 59% reconoce que estas actuaciones pueden influir en su elección de tienda.
Descuentos y venta a granel, entre las soluciones más valoradas
El consumidor reclama también medidas concretas. El 68% considera que los descuentos en productos próximos a su fecha de caducidad son una de las principales actuaciones que deberían impulsar los comercios para reducir el desperdicio.
Le siguen el envasado al vacío de productos al corte, valorado por el 58%, y potenciar la venta a granel, al peso o al corte, señalada por el 56%.
Además, el 83% de los consumidores afirma comprar productos rebajados por proximidad de caducidad, lo que demuestra que la prevención del desperdicio puede combinarse con el ahorro para el consumidor.
La conservación en el hogar también resulta determinante
El desperdicio no termina en el supermercado. Una parte importante se produce durante la gestión de los alimentos en los hogares.
Según el Barómetro de AECOC y Phenix, el 39% de los consumidores tira alimentos cuando están en peores condiciones, secos, duros o demasiado maduros, mientras que el 30% lo hace por una mala conservación.
La fruta vuelve a aparecer en este punto. El 57% de los consumidores asegura conservarla en la nevera para evitar que se estropee, aunque continúa siendo la categoría de alimentos más desperdiciada.
La reducción del desperdicio exige así actuar en diferentes etapas: comprar de forma ajustada a las necesidades, conservar correctamente los alimentos y buscar alternativas de aprovechamiento cuando todavía mantienen valor.
Revalorizar antes de convertir el alimento en residuo
El aprovechamiento de los excedentes ofrece diferentes vías antes de llegar al desperdicio. Entre ellas figuran la venta con descuento, las donaciones, las cestas antidesperdicio o la alimentación animal, aplicando cada alternativa en función del tipo de producto y de su vida útil.
Los datos apuntan, además, a una evolución positiva en los hogares españoles. En la última década han aumentado un 53% los hogares que realizan una mejor gestión de los alimentos en casa.
Para Phenix, el objetivo debe ser que los alimentos mantengan su valor durante el mayor tiempo posible y que el desperdicio constituya realmente la última alternativa.
"Los alimentos frescos tienen cada vez más peso en nuestra cesta y, al mismo tiempo, son los más vulnerables al desperdicio", ha señalado María Muriano Puigdollers, responsable de Marketing y Comunicación de Phenix España, quien considera necesario avanzar hacia una cadena alimentaria capaz de "anticipar, adaptar y revalorizar cada excedente antes de que pierda su valor".
La conclusión que dejan ambos estudios es clara: el reto no es llenar menos la cesta, sino conseguir que una mayor parte de lo que se compra termine en el plato y no en la basura.