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Clasol suma casi 800 hectáreas de cítricos en Valencia y gestiona ya más de 3.000

Grupo Clasol ha cerrado una operación que le permitirá incorporar cerca de 800 hectáreas de producción citrícola en la provincia de Valencia, un movimiento con el que da un nuevo paso en su estrategia de crecimiento en origen y refuerza su capacidad productiva.

La compañía inicia así un proyecto agronómico de largo recorrido basado en el desarrollo de fincas destinadas íntegramente al cultivo de cítricos, con el objetivo de ampliar su base agrícola y garantizar una mayor estabilidad en el suministro de fruta.

Esta operación se suma a las integraciones culminadas el pasado mes de septiembre de las cooperativas Agroal y Cofru bajo el paraguas de San Alfonso. Ambos movimientos constituyen una pieza clave del plan de negocio del Grupo Clasol para fortalecer su presencia en el campo y consolidar su estructura productiva.

Con estas incorporaciones y el desarrollo de nuevas superficies agrícolas, la compañía pasa a gestionar más de 3.000 hectáreas de producción citrícola.

Dos vías para crecer desde el origen

La estrategia de expansión de Clasol combina dos modelos complementarios. Por un lado, la inversión directa en grandes superficies destinadas al cultivo de cítricos y, por otro, la integración de cooperativas para dar soporte al pequeño y mediano productor.

La compañía busca así ganar dimensión y capacidad productiva sin perder la vinculación con el tejido agrícola y el territorio, reforzando su presencia a lo largo de toda la cadena de valor citrícola.

César Claramonte, CEO de Grupo Clasol, señala que esta operación representa «el primer paso de un proyecto agronómico de mayor alcance» y subraya la apuesta de la empresa por invertir directamente en el campo, al que considera «la base de nuestra actividad».

El directivo añade que el objetivo es construir «una estructura productiva más sólida y preparada para sostener nuestro crecimiento».

Con este movimiento, Clasol abre una nueva etapa en su estrategia empresarial, en la que la inversión en producción propia y la integración del cooperativismo se convierten en dos herramientas fundamentales para aumentar su dimensión y reforzar su posición en el sector citrícola.