Dispositivos que están mejorando la seguridad del sector agrícola en España
El sector agrícola español no solo es uno de los pilares de la economía nacional, generando una renta superior a los 37 millardos de euros durante el 2024, sino también un mercado en constante desarrollo, experimentando un crecimiento de 14,2% en el mismo periodo. A pesar de la incertidumbre que enfrenta, las cifras seguirían siendo positivas.
De acuerdo a especialistas, uno de los motivos por los que la agricultura nacional ha sido capaz de adaptarse a las dificultades inherentes de la inestabilidad política y económica de la región, sería la constante renovación tecnológica, con buena parte de las empresas productoras invirtiendo en la implementación de nuevas herramientas.
Desde la mecanización del campo, la implementación de maquinaria para procesos mucho más eficientes, y el desarrollo de prácticas sostenibles, cada vez se posiciona con mayor fuerza el concepto de “agricultura de precisión”. Sin embargo, aunque de forma discreta, una de las áreas que más estaría avanzando sería la seguridad.
Seguridad y riesgos
Debido a su naturaleza “física”, el sector agrícola se enfrenta a un buen número de amenazas que impactan la seguridad de los trabajadores, desde lesiones y accidentes, hasta la intoxicación por el uso de agentes químicos. En menor medida, la delincuencia también representa un riesgo para las empresas.
Ya sea por la rotación constante de personal, o por la necesidad de operar con maquinaria pesada, el sector agrícola se ha posicionado como uno de los de mayor siniestralidad en nuestro país, fomentando al desarrollo de nuevas políticas de seguridad, así como a incrementar la inversión en tecnología de seguridad cada vez más precisa.
Dispositivos modernos
Por este motivo, la innovación tecnológica no solo se ha concentrado en el área productiva, sino también en el departamento de seguridad, permitiendo jornadas de trabajo igual de efectivas, pero mucho menos riesgosas. Estos dispositivos serían los de mayor impacto:
-
Videovigilancia
La videovigilancia ha avanzado significativamente en los últimos años, con los equipos modernos implementando sistemas adicionales, como la inteligencia artificial, para brindar una protección mucho más eficaz.
Estos dispositivos son capaces de detectar movimiento, identificar rostros, e incluso analizar actividades que puedan representar un riesgo (como posibles accidentes laborales) para alertar al personal de seguridad de manera autónoma.
Gracias al internet de las cosas, estas empresas incluso están optando por sistemas como cámaras de seguridad IP, que se conectan a un servidor central través de internet, simplificando el proceso de instalación y brindando mayor versatilidad.
-
Drones
Los drones también se han convertido en parte esencial de los sistemas de seguridad agrícola, ayudando en tareas tan variadas como la recolección de frutos y el análisis de terrenos para optimizar la siembra, pero también para sustituir la mano de obra humana en actividades de riesgo, como puede ser el manejo de químicos nocivos para el ser humano.
Algunas empresas también han comenzado a utilizar drones de vigilancia, que incluyen funcionalidades como visión nocturna y térmica, lo que facilita la detección de anomalías incluso en la noche.
-
Sensores
En los últimos años, el sector agrícola español ha incrementado el uso de sensores, con hasta el 33% de los espacios de cultivo contando con este tipo de dispositivos. Aunque su objetivo principal es estudiar las variables ambientales y la calidad del suelo para optimizar el cultivo, también se implementan en el área de seguridad.
Esto se debe a que los mismos son capaces de analizar un amplio número de señales meteorológicas para prever condiciones extremas que representen un riesgo tanto para el personal, como para los animales, la maquinaria y los propios cultivos. Algunas incluyen la detección de vientos de altas velocidades, temperaturas extremas, aumento en las precipitaciones, entre otros.
Promover la seguridad
A pesar de la utilidad de estas herramientas, resulta esencial que el sector agrícola siga esforzándose no solo en invertir en nuevas tecnologías, sino también en promover la seguridad laboral en el campo, centrándose en la formación de los trabajadores así como en el desarrollo de protocolos apropiados.
Esto debe incluir un trabajo constante de estudio de las actividades y riesgos, auditando con regularidad la jornada laboral y analizando los datos que desprendan de la misma. Esta información no solo determinará dónde se están cometiendo errores con mayor frecuencia, sino también qué medidas deben tomarse para acelerar la respuesta ante emergencias.
Al conocer a ciencia cierta cuándo y por qué ocurren ciertos accidentes, es posible realizar cambios importantes tanto en los espacios de trabajo, como en los protocolos de seguridad, incluyendo la sustitución de equipo, la necesidad de añadir EPIS adicionales y hasta la renovación de la señalización.
La implementación de estas herramientas tiene retos inherentes, como pueden serlo la falta de conocimiento, el presupuesto limitado y el rechazo a la innovación tecnológica. Sin embargo, la imposición de nuevas regulaciones estatales, así como los resultados positivos registrados por las empresas a la vanguardia, están llevando a cada vez más productores a invertir en tecnología de seguridad.