Camino García (AEFA): “España es líder mundial en el desarrollo de soluciones bioestimulantes y abre nuevas oportunidades para los ingenieros agrónomos”
La industria auxiliar agroalimentaria española se ha convertido en uno de los motores de innovación del sector, con empresas especializadas en bioestimulantes, fertilizantes, semillas, riego, maquinaria y soluciones tecnológicas que desarrollan productos y conocimientos con proyección internacional. Su capacidad para trasladar la investigación al campo y responder a los retos de la producción agrícola sitúa a España en una posición destacada, especialmente en el ámbito de los bioestimulantes.
Esta es una de las ideas defendidas por Camino García Martínez de Morentin, directora general de la Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes (AEFA), durante su participación en el VI Congreso Nacional de Ingenieros Agrónomos, que se ha celebrado en Valencia. Su intervención se ha enmarcado en el vector 7, titulado La industria auxiliar: una oportunidad de liderazgo internacional, dedicado al potencial de una industria que no solo proporciona herramientas a los agricultores, sino que también exporta tecnología, genera empleo cualificado y contribuye a definir el futuro del sector agroalimentario.
AEFA agrupa a 64 empresas fabricantes defertilizantes especiales, bioestimulantes y microorganismos. Sus asociados concentran más del 80% de la producción nacional de nutrición especial tecnológica y facturan conjuntamente alrededor de 1.050 millones de euros en nutrientes especiales y bioestimulantes. Se trata, además, de un sector con una marcada orientación internacional, con presencia en más de un centenar de países.
Para García, uno de los principales retos consiste en que tanto la sociedad como los propios profesionales del ámbito agrario conozcan mejor la capacidad tecnológica de esta industria y su contribución a la competitividad de la agricultura española.
"Creo que muchas veces nos falta ser conscientes de todo el conocimiento que hay detrás de nuestra agricultura. En el sector de la fertilización avanzada tenemos empresas que investigan, desarrollan tecnología propia y llevan sus soluciones a muchos países. España es líder mundial en el desarrollo de soluciones bioestimulantes", señala.
La directora general de AEFA atribuye esta posición al trabajo desarrollado durante años por las empresas, en estrecha colaboración con los agricultores y orientado a resolver problemas concretos en cultivos y condiciones productivas muy diferentes.
"Este Congreso nos permite ver esa capacidad en conjunto. A veces cada uno conoce bien su parcela, pero no tiene una visión de todo lo que aportan las demás especialidades. Con nuestra participación en el Congreso queremos contribuir a que nuestra industria se conozca mejor, también entre los propios ingenieros agrónomos. Tenemos mucho que aportar y debemos saber explicarlo, dentro y fuera de España", añade.
Una industria que genera nuevas oportunidades profesionales
La aportación de la industria auxiliar no se limita a suministrar productos y servicios a las explotaciones agrícolas. Detrás de cada solución hay una cadena de actividades que abarca la investigación, el desarrollo tecnológico, los ensayos agronómicos, la producción, el control de calidad, los registros, el asesoramiento técnico y la apertura de mercados internacionales.
Este conjunto de funciones amplía las oportunidades laborales para los ingenieros agrónomos, que pueden desarrollar su carrera profesional en ámbitos muy distintos a los relacionados directamente con el acompañamiento al agricultor.
"Lo veo como una oportunidad muy importante para nuestra profesión. El acompañamiento al agricultor sigue siendo fundamental, pero detrás de cada producto hay muchas etapas: investigación, desarrollo, ensayos, producción, calidad, registro, asesoramiento técnico o apertura de mercados internacionales. Son ámbitos en los que los ingenieros agrónomos podemos aportar mucho", explica García.
La formación de estos profesionales permite conectar los conocimientos sobre la planta, el suelo y los sistemas productivos con las necesidades de las explotaciones y la realidad empresarial. Una combinación especialmente relevante en una industria en la que la innovación debe responder tanto a criterios agronómicos como a exigencias económicas, comerciales y regulatorias.
"Considero muy importante que los estudiantes y los ingenieros recién incorporados conozcan todas estas posibilidades, porque hay trayectorias muy distintas desde las que contribuir a mejorar la agricultura", subraya.
El vector 7 del congreso pone así el foco en una dimensión que va más allá de la transferencia de tecnología al campo: la capacidad de la industria auxiliar para generar empleo cualificado, impulsar la internacionalización y convertir el conocimiento agronómico en oportunidades empresariales.
La nutrición vegetal, ante el reto de producir con mayor eficiencia
La nutrición vegetal atraviesa una etapa marcada por la necesidad de mejorar la eficiencia de los sistemas productivos, optimizar el aprovechamiento de los nutrientes y ayudar a los cultivos a responder a condiciones ambientales cada vez más exigentes.
Desde AEFA consideran que existe un amplio margen para avanzar en el conocimiento de cómo las plantas aprovechan los nutrientes, cómo responden al estrés y qué herramientas pueden contribuir a mejorar su desarrollo en cada situación.
"Desde AEFA vemos un sector con mucha capacidad de innovación y con un reto muy claro: ayudar a producir de manera más eficiente, en condiciones cada vez más exigentes. Tenemos que conocer mejor cómo aprovecha la planta los nutrientes, cómo responde al estrés y qué herramientas pueden ayudarla en cada situación. Ahí hay un campo de trabajo enorme", afirma la directora general.
Sin embargo, el desarrollo de nuevas soluciones requiere algo más que capacidad tecnológica. La investigación, los ensayos y la transferencia de conocimientos son fundamentales para comprobar los resultados y determinar en qué condiciones pueden utilizarse los productos.
García destaca, además, la importancia de disponer de un marco regulatorio claro y proporcionado que garantice la seguridad y la eficacia de las soluciones sin obstaculizar la innovación empresarial.
"Para que ese conocimiento se traduzca en resultados necesitamos investigación, ensayos y transferencia tecnológica. También un marco regulatorio claro y proporcionado, que garantice la seguridad y la eficacia y permita que las empresas sigan innovando. Y necesitamos explicar bien los productos: qué pueden aportar, en qué condiciones y cómo utilizarlos", indica.
En este contexto, la evidencia científica adquiere un papel central para acreditar la eficacia de los bioestimulantes y de las nuevas herramientas de nutrición vegetal, así como para ofrecer al agricultor información que le permita tomar decisiones fundamentadas.
"El agricultor debe contar con información suficiente para decidir, y para ello necesitamos evidencia científica para generar confianza. Debemos apoyarnos en la ciencia y la tecnología para demostrar la eficacia de las nuevas herramientas de nutrición vegetal", añade.
La evolución de la normativa europea sobre productos fertilizantes y el encaje regulatorio de los bioestimulantes constituyen, precisamente, algunas de las cuestiones que AEFA sigue de cerca en su interlocución con las Administraciones y en los foros nacionales y europeos. La asociación colabora también con el European Biostimulants Industry Council (EBIC), organización europea vinculada a esta industria.
Rentabilidad agraria: utilizar los insumos donde aporten valor
La pérdida de rentabilidad de numerosas explotaciones agrícolas plantea otro desafío para las empresas de nutrición vegetal. Cuando los ingresos disminuyen y los costes de producción aumentan, los agricultores revisan sus gastos, incluidos los destinados a fertilizantes, bioestimulantes y otros insumos.
García considera que cualquier análisis sobre una posible reducción del consumo debe tener en cuenta las diferencias entre cultivos, territorios y campañas. Más allá de la evolución de las cantidades utilizadas, defiende que la prioridad debe ser evaluar la contribución de cada producto al resultado final de la explotación.
"Cuando una explotación tiene dificultades de rentabilidad, es lógico que el agricultor revise todos sus gastos. Ahora bien, para hablar de una reducción del consumo hay que distinguir entre cultivos, zonas y campañas. Lo que sí considero fundamental es que las decisiones se tomen valorando cómo afectan al resultado final de la explotación", explica.
En su opinión, el objetivo debe ser utilizar cada herramienta cuando aporte valor agronómico, con la dosis, el momento y la forma de aplicación adecuados. Para ello, considera imprescindibles el asesoramiento técnico, el diagnóstico y los resultados de ensayos que permitan evaluar la utilidad de las soluciones disponibles.
"Las empresas también tenemos la responsabilidad de explicar con claridad qué cabe esperar de nuestros productos. Si queremos que una innovación se incorpore al campo, debemos demostrar su utilidad agronómica y ayudar al agricultor a valorar su encaje económico, incluso en situaciones de crisis", sostiene.
Este planteamiento sitúa la eficiencia en el uso de los insumos como un punto de encuentro entre los intereses de los agricultores y los de la industria auxiliar: la innovación debe contribuir a resolver problemas concretos y justificar su incorporación mediante resultados contrastables.
Visibilizar la ingeniería agronómica
Camino García es ingeniera agrónoma por la Universidad Politécnica de Madrid y dirige AEFA, desde donde representa a las empresas del sector de los agronutrientes y participa en el diálogo con las Administraciones y los principales agentes de la industria. Su actividad se desarrolla en un ámbito en el que convergen la investigación, la tecnología, la regulación y las necesidades de la producción agrícola.
Desde esa experiencia, considera que la aportación de la ingeniería agronómica sigue siendo menos conocida por la sociedad de lo que corresponde a su importancia para la producción de alimentos y la gestión de los recursos naturales.
"Creo que nuestra aportación es mucho mayor de lo que se conoce fuera del sector. Intervenimos en cuestiones tan cercanas como la producción de alimentos, la gestión del agua, la fertilidad del suelo o el desarrollo de nuevas tecnologías, pero muchas veces ese trabajo tiene poca visibilidad. El consumidor da por hecha la disponibilidad de alimentos y muchas veces no conoce el trabajo detrás de un sector tan importante", afirma.
La directora general de AEFA destaca la capacidad de esta profesión para conectar el conocimiento científico con las necesidades reales de la agricultura y participar en el desarrollo de soluciones cada vez más tecnificadas.
"A mí me gustaría que se conociera mejor esa diversidad. Desde mi posición veo cómo la ingeniería agronómica permite conectar la ciencia con las necesidades reales del campo. Es impresionante lo que la tecnología está haciendo en el sector, y lo tecnificado y profesional que es. Tenemos una responsabilidad importante y también debemos saber comunicarla de forma sencilla", señala.
En este sentido, el VI Congreso Nacional de Ingenieros Agrónomos constituye una oportunidad para mostrar la amplitud de salidas profesionales, compartir experiencias entre especialidades y acercar a las nuevas generaciones las posibilidades que ofrece la industria auxiliar.
La conclusión que plantea García es que la industria española de nutrición vegetal dispone de conocimiento, capacidad innovadora y experiencia internacional para seguir desarrollando soluciones destinadas a mejorar la producción agrícola. El reto consiste en reforzar la investigación y la transferencia tecnológica, garantizar un entorno regulatorio adecuado y demostrar con evidencia científica el valor de las nuevas herramientas.
Una combinación de factores que sitúa a la industria auxiliar como un actor estratégico para la competitividad del sector agroalimentario y para el liderazgo internacional de la tecnología agraria española.