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Agroseguro abre la contratación del seguro de herbáceos para la cosecha 2027

Agroseguro ha abierto el periodo de contratación del seguro de cultivos herbáceos extensivos para la cosecha 2027, a través de los módulos 1 y 2 en secano, que ofrecen las opciones de aseguramiento más amplias para producciones como trigo, cebada, avena, centeno, arroz, girasol, maíz, garbanzo, lenteja o judía, entre otras.

Las coberturas incluyen riesgos como sequía, asurado, pedrisco, no nascencia, no implantación, incendio y daños ocasionados por fauna, además de otros riesgos contemplados en las diferentes modalidades. El seguro incorpora este año diversas novedades destinadas a adaptar las condiciones de contratación a las necesidades de los agricultores.

Asimismo, los productores que hayan contratado los módulos 1 o 2 en secano en el plan anterior y vuelvan a suscribirlos en el plan 2026, correspondiente a la cosecha 2027, podrán beneficiarse de una bonificación del 5% si formalizan la contratación antes del 30 de septiembre, 31 de octubre o 15 de noviembre, dependiendo del ámbito territorial y del cultivo.

La apertura de la contratación llega después de varias campañas marcadas por una elevada siniestralidad en los cultivos herbáceos. La sequía y las tormentas de alta intensidad, especialmente el pedrisco, han sido los principales riesgos registrados en los últimos años, a los que se han sumado daños provocados por fauna, incendios y otros fenómenos meteorológicos.

Más de 83 millones en indemnizaciones

La campaña 2026 se está caracterizando por unas precipitaciones muy variables y desiguales tanto desde el punto de vista geográfico como a lo largo del año. Esta situación ha provocado daños en las producciones herbáceas tanto por déficit hídrico como por episodios tormentosos.

El cereal de invierno ha cerrado ya la campaña 2026 con más de 64 millones de euros en indemnizaciones, prácticamente abonadas en su totalidad.

En el conjunto de la línea de cultivos herbáceos, la estimación actual de Agroseguro eleva las indemnizaciones hasta 83 millones de euros, una cifra que incluye los daños registrados en otras producciones, como maíz o girasol, cuyas campañas todavía no se han cerrado.

El volumen de siniestros refleja la importancia que mantiene el seguro agrario como herramienta para reducir el impacto económico de fenómenos meteorológicos cada vez más difíciles de prever y que pueden comprometer la rentabilidad de las explotaciones.

El precedente más grave se produjo en 2023, cuando las indemnizaciones correspondientes a los cultivos herbáceos superaron los 475 millones de euros. De esta cantidad, más de 417 millones correspondieron únicamente a daños provocados por la sequía, considerada la más severa registrada hasta entonces en la historia del seguro agrario.

También se abre la contratación para frutos secos

El inicio del periodo de contratación se extiende también al seguro agrario de frutos secos, que permite proteger las producciones de almendro y avellano frente a riesgos como pedrisco, helada, sequía y otros riesgos excepcionales, entre ellos lluvia, inundaciones, incendio o viento.

El plan incorpora asimismo novedades destinadas a adaptar las coberturas a las necesidades de las explotaciones productoras de frutos secos.

En este caso, las indemnizaciones estimadas por los daños registrados durante la actual cosecha alcanzan los 12 millones de euros, con los fenómenos tormentosos como principal causa de los siniestros.

El olivar puede asegurar dos cosechas consecutivas

En el caso del olivar, los módulos de otoño 1 y 2 permiten contratar la cobertura de dos cosechas consecutivas, protegiendo las explotaciones frente a riesgos como sequía, pedrisco, lluvia, helada, viento o incendio, entre otros.

La estimación actual de las indemnizaciones correspondientes a esta campaña supera los 5,5 millones de euros.

Con la apertura de estos periodos de contratación, Agroseguro vuelve a poner el foco en la necesidad de que los productores planifiquen con antelación la protección de sus explotaciones ante unos riesgos climáticos que en las últimas campañas han provocado importantes pérdidas económicas en cultivos extensivos, frutos secos y olivar.