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Un informe revela que l’Albufera alcanza niveles récord de densidad y biomasa de peces

Tanto la densidad como la biomasa piscícola de  l’Albufera presentan valores muy elevados. Esta es la principal conclusión del  estudio impulsado por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), O.A., para conocer la cantidad de especies y ejemplares presentes en el lago del  parque natural, una investigación que, además, permitirá crear un censo de  peces y seguir mejorando el conocimiento general sobre este importante  espacio natural. 

Según los datos del informe, se estima que alrededor de dos millones de  peces, con un peso total de unas 76 toneladas, habitan actualmente en el lago.  Estos resultados, no obstante, deben analizarse con cautela debido a la  incertidumbre asociada a la batimetría del lago, en concreto sobre su  profundidad real y el volumen de agua disponible, un factor clave para  extrapolar correctamente la densidad y la biomasa total a partir de los  muestreos realizados. 

Con todo, el estudio aporta información muy valiosa sobre las especies  presentes en l’Albufera. Los trabajos de campo, realizados el pasado mes de  octubre con la colaboración de la Comunidad de Pescadores de El Palmar,  confirman que la fauna piscícola está muy empobrecida respecto a los  registros históricos, en los que se identificaron muchas más especies de aguas  continentales y de transición. De hecho, las capturas realizadas hace unos  meses solo registraron seis especies en el lago, de las cuales dos son autóctonas (mújol y lisa dorada) y cuatro invasoras (carpa común, carpín  dorado, lucioperca y alburno). 

El alburno y el mújol, las especies más abundantes 

El estudio distingue entre dos formas de medir la presencia de peces en el  lago: la densidad, que se refiere al número de individuos de cada especie por  unidad de volumen de hábitat, y la biomasa, que tiene en cuenta su tamaño y  peso, es decir, el volumen real de peces que ocupa el ecosistema. Ambas  magnitudes no siempre coinciden, ya que una especie determinada puede ser  muy abundante en número, pero aportar poco peso total si sus ejemplares son  pequeños. 

En términos de densidad, el alburno es la especie más abundante en l’Albufera  y representa el 39% de los ejemplares capturados durante los muestreos. Le  siguen el mújol (37%), la lisa dorada (18%) y la carpa común (12%).  

En cambio, cuando se analiza la biomasa, el patrón cambia de forma notable.  El mújol pasa a ser la especie claramente dominante y concentra casi la mitad  del peso total de los peces del lago. Le siguen la carpa común y la lisa dorada,  que conjuntamente aportan en torno al 20% de la biomasa total, a pesar de no  ser las especies más numerosas. El lucio perca también tiene un peso  relevante, con aproximadamente el 5% del total. 

La retirada activa de peces, una solución a la eutrofización 

Esta diferencia entre densidad y biomasa pone de relieve que el estado del  ecosistema no depende solo de cuántos peces hay, sino también de su  tamaño y del volumen de materia viva que representan, un factor clave para  entender su influencia sobre la calidad del agua y los procesos ecológicos del  lago. Por estos motivos, el informe incluye algunas recomendaciones para  resolver el problema de eutrofización que sufre l’Albufera y que se puede ver  incrementado por la alta presencia de ejemplares invasores como la carpa  común. 

Los expertos recomiendan la retirada activa y controlada, especialmente de  carpas y carpines, mediante la instalación de capturaderos en puntos  estratégicos del lago, que podrían reforzarse con sistemas de guiado eléctrico  cuando las condiciones del agua lo permitan. Se trata de una tecnología  silenciosa y compatible con la fauna del parque, que además podría ser  gestionada por la propia Comunidad de Pescadores.

Esta actuación permitiría reducir la presión de las especies invasoras y  favorecer la recuperación de los peces autóctonos, base histórica de la pesca  tradicional en l’Albufera. Un ecosistema más equilibrado no sólo mejora la  calidad ambiental del lago, sino que también refuerza la sostenibilidad y el  futuro de la actividad pesquera. 

El informe propone, además, valorizar los peces extraídos mediante un  sistema local de tratamiento que los transforme en energía o en sustratos  útiles para la agricultura, cerrando así un ciclo de economía circular en el que  nada se desperdicia. 

Todas estas medidas deberían ir acompañadas de un seguimiento continuo  del estado del lago, combinando la monitorización de la calidad del agua y el  control del movimiento de los peces para evaluar la eficacia de las actuaciones  y ajustar la gestión del ecosistema.