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La UA desarrolla un biosensor con desechos de naranjas y remolachas capaz de indicar si un alimento fresco está en buen estado para su consumo

El Grupo de Análisis de Polímeros y Nanomateriales (NANOBIOPOL) de la Universidad de Alicante (UA) ha desarrollado una tecnología que mejora el envasado de alimentos aprovechando los desechos de la industria agroalimentaria. Se trata de un biosensor colorimétrico, es decir que cambia de color, a partir de desechos de naranja sanguina, propia de la Comunitat Valenciana y con una producción de residuos anual de una tonelada, y de remolacha.

Los desechos orgánicos urbanos pueden usarse para aumentar la diversidad microbiológica de los suelos agrícolas y forestales

Con el fin de tender hacia una economía de tipo circular, un modelo de producción y consumo que implica reutilizar los materiales y productos existentes, la Universidad de Almería ha participado en el proyecto de investigación ‘Interreg Sudoe Ecoval’, donde diferentes agentes pertenecientes a la cadena de valorización de los residuos orgánicos urbanos (lodos de depuradora y bio-desechos) forman parte del mismo, entre ellos la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León.

Desechos agrícolas para la industria de la automoción y la construcción

Investigadores de la Universidad de Alicante, en colaboración con una decena de socios europeos, han desarrollado a partir de desechos agrícolas de limón, granada, brócoli y cáscara de almendra compuestos naturales de alto valor añadido para la industria de la automoción o la construcción. En concreto, han extraído sustancias sostenibles e innovadoras con propiedades avanzadas como efecto antimicrobiano, liberación de fragancia, y nuevos colores y efectos ópticos.

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