Con el pan no se juega
* Patricio Simó.
Los agricultores han anunciado nuevas movilizaciones para protestar por la subida de los carburantes. Desde primeros de año, el gasóleo agrícola se ha encarecido casi un 90%: ha pasado de los 0,90 euros por litro de primeros de año a los 1,70 euros que cuesta actualmente llenar el depósito de un tractor.
Y no solo han aumentado los carburantes. También se han disparado los precios de los productos fitosanitarios y de los fertilizantes. La urea, uno de los fertilizantes más usados en la agricultura, ha duplicado su precio.
La subida del gasóleo agrícola y de la urea está suponiendo un sobrecoste para el campo español de 2,4 millones de euros diarios, unos 17 millones de euros en los últimos siete días, según ha denunciado COAG.
Producir una hectárea de cereal de secano cuesta hoy un 25% más que hace un año, mientras que los precios del cereal se mantienen en niveles similares a los de hace veinte años.
La ayuda de 0,20 euros por litro que ha anunciado el Gobierno resulta insuficiente para hacer frente al incremento de los costes. Por ello, las asociaciones agrarias reclaman también medidas fiscales que permitan aliviar la situación de los agricultores y ganaderos.
La situación que vive el sector primario es insostenible. Mientras aumentan los costes de producción, los agricultores ven cómo se reduce cada vez más el margen que les queda por su trabajo.
Estamos terminado la campaña de la almendra y de la viña y, en pocas semanas, comenzarán la campaña del olivar y la siembra del cereal. El campo no puede afrontar una nueva campaña con unos costes de producción disparados y unos precios que no compensan el esfuerzo de quienes trabajan la tierra.
Porque hablamos de agricultores, pero también hablamos de alimentos, de pueblos, de empleo y de garantizar que mañana podamos seguir llenando nuestras mesas. Con el pan no se juega.