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La reserva hídrica española alcanza el 84,2% y se sitúa muy por encima de los niveles de los últimos años

La reserva hídrica española se encuentra actualmente al 84,2% de su capacidad total, un porcentaje que refleja una situación notablemente más favorable que la registrada en los últimos ejercicios y que consolida el efecto positivo de las lluvias acumuladas durante los últimos meses sobre los embalses del país.

Los embalses españoles almacenan así una cifra superior a los 47.000 hectómetros cúbicos de agua, situándose claramente por encima de los registros de las mismas fechas de 2024 y también de la media de la última década. El dato supone una recuperación muy significativa respecto a los periodos de sequía vividos recientemente, especialmente en amplias zonas del arco mediterráneo y del sur peninsular.

Si se compara con hace un año, cuando la reserva hídrica rondaba niveles próximos al 66%-67%, el incremento supera los 17 puntos porcentuales. La diferencia es todavía más relevante respecto a 2023, ejercicio marcado por una grave sequía y fuertes restricciones en varias cuencas hidrográficas, cuando algunos sistemas llegaron a situarse incluso por debajo del 50% de su capacidad.

La mejora de las reservas permite afrontar la campaña de riego de 2026 con mayores garantías para el sector agrario, especialmente en cultivos permanentes como cítricos, frutales, viñedo u olivar, muy dependientes de la disponibilidad de agua en numerosas zonas productoras. También ofrece un mayor margen de seguridad para el abastecimiento urbano y para la producción hidroeléctrica.

No obstante, la evolución no es homogénea en todas las cuencas. Mientras las del norte y centro peninsular presentan niveles muy elevados e incluso cercanos al lleno técnico en algunos embalses, las cuencas mediterráneas continúan mostrando una situación más ajustada, aunque mejor que la de campañas anteriores. En territorios como la Comunitat Valenciana, la recuperación de las reservas ha aliviado parcialmente la presión hídrica, pero el sector agrario insiste en la necesidad de mantener inversiones en modernización de regadíos, reutilización de aguas y nuevas infraestructuras hidráulicas.

El elevado porcentaje actual contrasta con la preocupación existente hace apenas dos años, cuando la falta de precipitaciones obligó a establecer severas limitaciones de riego y provocó importantes pérdidas económicas en el campo español. Ahora, la situación ofrece una mayor estabilidad, aunque los expertos recuerdan que la irregularidad climática y la sucesión de fenómenos extremos obligan a mantener una planificación hídrica a largo plazo.

El comportamiento de las precipitaciones durante la primavera ha sido determinante para esta recuperación, permitiendo incrementar las aportaciones a los embalses y mejorar las perspectivas hidrológicas de cara al verano. Sin embargo, el sector agrario advierte de que los episodios de sequía estructural seguirán formando parte del escenario climático mediterráneo, por lo que considera prioritario reforzar la gestión eficiente del agua y garantizar recursos suficientes para la agricultura.

La reserva por ámbitos es la siguiente:

Cantábrico Oriental al 89,0%
Cantábrico Occidental al 85,5%
Miño-Sil al 87,8%
Galicia Costa al 80,4%
Cuencas internas del País Vasco al 95,2%
Duero al 89,1%
Tajo al 79,4%
Guadiana al 85,6%
Tinto, Odiel y Piedras al 87,8%
Guadalete-Barbate al 89,0%
Guadalquivir al 87,6%
Cuenca Mediterránea Andaluza al 77,0%
Segura al 60,0%
Júcar al 68,1%
Ebro al 88,3%
Cuencas internas de Cataluña al 93,2%

Las precipitaciones han sido abundantes en la vertiente Atlántica y han afectado en menor medida a la vertiente Mediterránea. La máxima se ha producido en San Sebastián - Donostia con 85,6 mm (85,6 l/m²).

La situación de las cuencas, en hectómetros cúbicos, se detalla en el cuadro adjunto:

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