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LA UNIÓ reclama más garantías para el campo tras la aprobación del acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos

La Unió Llauradora i Ramadera ha mostrado su preocupación tras la aprobación por parte del Parlamento Europeo del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, al considerar que el texto mantiene importantes incertidumbres para el sector agrario y no ofrece suficientes garantías frente a posibles decisiones unilaterales de la administración estadounidense.

La organización agraria sostiene que el nuevo marco comercial sigue planteando dudas sobre su estabilidad jurídica y política, especialmente para sectores agrícolas y ganaderos que dependen en gran medida de la seguridad regulatoria y de unas condiciones de competencia equilibradas en los mercados internacionales.

En la votación celebrada en la Eurocámara, el acuerdo recibió el respaldo mayoritario de los eurodiputados. Entre los representantes españoles, los miembros del Partido Popular votaron a favor, al igual que la práctica totalidad de los eurodiputados socialistas. Vox y PNV optaron por la abstención, mientras que Compromís, Comuns, BNG, Podemos y EH Bildu votaron en contra.

Desde LA UNIÓ consideran que uno de los principales problemas del acuerdo es que Estados Unidos mantiene capacidad para modificar determinadas medidas arancelarias o apoyarse en nuevas bases jurídicas comerciales, una circunstancia que, a juicio de la organización, introduce un elevado grado de incertidumbre para los productores europeos.

La entidad insiste en que cualquier acuerdo comercial debe sustentarse en principios de reciprocidad, estabilidad normativa y seguridad jurídica, especialmente cuando afecta a sectores estratégicos para la agricultura mediterránea.

Vino, aceite y frutos secos, entre los sectores más sensibles

La organización agraria advierte de que algunos de los sectores valencianos más expuestos a la volatilidad comercial internacional son el vino, el aceite de oliva, los productos agroalimentarios transformados, determinados subsectores ganaderos y parte de la producción de frutos secos.

Según recuerda LA UNIÓ, durante las negociaciones trasladó tanto al Parlamento Europeo como a la Comisión Europea y a la Representación Permanente de España ante la Unión Europea la necesidad de establecer mecanismos específicos de protección para estas producciones y mantener un enfoque prudente en las concesiones comerciales.

Entre las propuestas defendidas por la organización figuraba la exclusión de determinados sectores sensibles del ámbito de aplicación del acuerdo o, en su defecto, la creación de sistemas de revisión rápida y medidas correctoras ante posibles cambios unilaterales por parte de Estados Unidos. Sin embargo, finalmente la Unión Europea no ha incluido ninguna producción agraria dentro de la categoría de producto sensible.

Aunque el texto aprobado incorpora cláusulas de salvaguardia, mecanismos de suspensión y mayores instrumentos de control político sobre la aplicación del acuerdo, LA UNIÓ considera que estas herramientas podrían resultar insuficientes si se producen alteraciones comerciales repetidas o impactos estructurales sobre determinados sectores.

Por ello, la organización reclama un seguimiento continuo de la aplicación del acuerdo y la activación inmediata de medidas de protección si se detectan perjuicios para las producciones agrarias europeas. A su juicio, la apertura comercial debe ir acompañada de mecanismos eficaces que garanticen la competitividad de los agricultores y ganaderos y eviten que sectores estratégicos queden expuestos a decisiones externas difíciles de prever.