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La campaña apícola de verano, una de las más duras de los últimos años

La campaña apícola de verano de 2025 ha sido una de las más duras de los últimos años para los apicultores profesionales en España. Según la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), la situación se califica de crítica, ya que la producción de miel ha sido prácticamente inexistente. A la prolongada sequía, los cambios bruscos de temperatura y los incendios forestales, se suma un problema que se repite y se agrava cada año: el impacto del abejaruco en las colmenas.

El impacto del abejaruco en las colmenas

Durante los meses más calurosos del verano, los apicultores han observado cómo el abejaruco, un ave insectívora que se alimenta en gran medida de abejas, bloquea la salida de las abejas obreras, impidiendo que puedan recolectar néctar y polen. Esta situación ha tenido consecuencias directas sobre el funcionamiento interno de las colmenas, que han visto agotados sus recursos y se han enfrentado a un proceso de desabejado.

En las últimas semanas, con el inicio de la migración del ave, la presión se ha reducido ligeramente y algunas colmenas han mostrado signos de recuperación con cuadros de cría. Sin embargo, desde COAG advierten que el daño ya está hecho y que la campaña de miel de verano se da prácticamente por perdida.

Un problema estructural y creciente

COAG insiste en que la incidencia del abejaruco no puede considerarse un fenómeno puntual. Se trata de una problemática estructural y creciente, que afecta cada año a más zonas productoras. El sector denuncia que se mantiene el estatus de especie protegida del ave a pesar de que, en determinados territorios, se comporta como una especie invasora que amenaza la viabilidad de la apicultura.

Para los apicultores, resulta inaceptable que se mantenga esta protección sin tener en cuenta las graves pérdidas que genera. En este sentido, reclaman que las administraciones públicas actúen con urgencia y se revise su estatus legal.

Reivindicaciones del sector apícola

Las demandas del sector se centran en dos líneas de actuación:

  • Planes de control poblacional del abejaruco en zonas críticas de producción apícola.

  • En caso de que no se modifique su estatus legal, la aplicación de planes de indemnización por los daños causados, siguiendo el modelo ya existente para otras especies protegidas como el oso pardo o el lobo.

Estas medidas permitirían dar un respiro a un sector que considera injusto que se le deje abandonado a su suerte en una situación que amenaza directamente la viabilidad de las explotaciones profesionales.

La apicultura como sector estratégico

La apicultura desempeña un papel clave en el equilibrio ambiental, la biodiversidad y el desarrollo rural. No solo se trata de la producción de miel, sino también del servicio de polinización, esencial para numerosos cultivos agrícolas.

COAG recuerda que abandonar a los apicultores profesionales en esta situación no solo es injusto, sino también incoherente y perjudicial para el conjunto de la sociedad, que depende de la actividad polinizadora de las abejas.

El sector apícola denuncia un 2025 arruinado por la presión del abejaruco y la falta de apoyo institucional Un momento de la recogida de miel en una colmena, aplicando humo a las abejas para llevar a cabo la labor

Un futuro incierto para los apicultores

Con una campaña prácticamente arruinada y sin medidas de apoyo concretas, muchos apicultores se encuentran en una situación límite. La falta de ingresos en un año de nula producción se suma a los costes de mantenimiento de las colmenas, lo que aumenta la presión económica sobre las explotaciones.

La organización insiste en que, si no se actúa con rapidez, se corre el riesgo de que numerosos apicultores abandonen la actividad, con el consiguiente impacto negativo en la economía rural y en el medio ambiente.