AIMPLAS desarrolla un "agua sólida" biodegradable que reduce un 25% el riego y mantiene las plantas hidratadas durante más tiempo
La falta de riego durante las vacaciones de verano ya tiene una posible solución.
La falta de riego durante las vacaciones de verano ya tiene una posible solución.
AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, ya ha atendido en lo que va de año más de 200 consultas relacionadas con el nuevo Reglamento Europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR), una cifra que prácticamente duplica las registradas en el mismo periodo del año pasado como consecuencia de la entrada en aplicación de la normativa el próximo 12 de agosto.
El Instituto Tecnológico del Plástico, AIMPLAS, ha celebrado este miércoles la primera jornada del IX Seminario Internacional de Biopolímeros y Composites Sostenibles, un encuentro que ha servido para abordar el nuevo marco regulatorio de los biopolímeros y presentar una nueva generación de materiales biodegradables orientados al sector de envase y agrícola y analizar, junto a especialistas internacionales, el papel estratégico de los bioplásticos en la transición hacia una economía circular alineada con las nuevas exigencias regulatorias europeas.
Con la llegada del verano, el uso de envases reutilizables de plástico para transportar y calentar alimentos fuera de casa se intensifica. En este contexto, AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, ha elaborado una guía práctica con recomendaciones clave para garantizar un uso seguro y responsable de estos productos, especialmente cuando se emplean en condiciones de altas temperaturas, como en microondas y lavavajillas.
La industria europea se prepara para un cambio disruptivo: el Pasaporte Digital de Producto (DPP), una herramienta que permitirá mejorar la trazabilidad, fomentar la transparencia y facilitar la circularidad en los procesos de fabricación y consumo.
El Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (Ivace+i) ha financiado una nueva investigación que lidera el Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS) enfocada a buscar nuevas formas de limpieza y descontaminación de plástico reciclado para su reutilización en el ámbito de la alimentación.
El nuevo Reglamento de envases y residuos de envases recientemente aprobado, establece objetivos obligatorios de reutilización de envases de forma progresiva. Sin embargo, actualmente no existen procedimientos estandarizados para evaluar sus riesgos para la seguridad alimentaria. En esta línea AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, trabaja en el proyecto SAFEREUSE, cuyo objetivo es evaluar los riesgos asociados a los envases plásticos reutilizables destinados al contacto con alimentos cuando son sometidos a altas temperaturas en microondas y lavavajillas.
AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, ha donado al Parque Natural de la Sierra Calderona un total de 40 paneles elaborados a partir de residuos de garrafas y tapones de polietileno de alta densidad. Más de 800 kilos de este residuo se han convertido en el soporte para renovar la cartelería de bienvenida al parque, así como de los consejos y buenas prácticas en la naturaleza.
Las lonas son grandes láminas de material fuerte, flexible e impermeable que se utilizan para proteger de condiciones extremas. Su material principal es el poliéster recubierto de PVC, que se caracteriza por su bajo precio y su buena resistencia. Sin embargo, el PVC presenta más dificultades de reciclado que otros plásticos.
La actividad de AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, ha generado un impacto social de 686 millones de euros en 2023.
Desde este miércoles, 3 de julio de 2024, todos los envases de bebidas de hasta tres litros que estén en tiendas y supermercados deben incorporar mecanismos para que sus tapones permanezcan en todo momento unidos a las botellas. Se trata de un cambio que ya está presente desde hace meses en muchos productos, y que ha generado una nueva forma de consumo que algunos califican de molesta, pero cuyo fin es, entre otros, proteger al medio ambiente.
El sector agroalimentario tiene entre sus grandes retos el de disminuir el uso de pesticidas de origen químico a la hora de luchar contra las bacterias y las plagas. En este punto, uno de los grandes aliados es el biocontrol, una alternativa sostenible para el tratamiento de enfermedades en plantas, ya que garantiza la salud del suelo y del agua de forma segura al no dañar a otros organismos, también destaca por su durabilidad y su eficiencia a largo plazo.
Cada año acaban en los océanos alrededor de 640.000 toneladas de redes de pesca perdidas o abandonadas. Al mismo tiempo, se estima que en Europa se generan aproximadamente 7,5 millones de toneladas de residuos textiles anualmente. Las redes de pesca suponen uno de los principales problemas ambientales en relación con los residuos marinos y los residuos textiles constituyen uno de los flujos de residuos de origen doméstico más voluminoso. En ambos casos, no existen en España modelos de recogida, gestión y tratamiento eficientes y completos para estos dos tipos de residuos.
Desarrollar nuevos productos de plasticultura de alto valor añadido para el sector agroalimentario a partir de subproductos agrícolas, potenciando la economía circular. Éste es el objetivo de AGROVAL, un proyecto que permitirá dar una segunda vida a residuos hortofrutícolas, restos vegetales de la producción del aceite y films agrícolas al final de su vida útil en forma de nuevas aplicaciones de plasticultura sostenibles para el campo.
AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, ha desarrollado para el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) más de 2.000 sacos para alimentos y productos de primera necesidad más sostenibles y duraderas, a partir de la incorporación de aditivos en estructuras multicapa basadas en textil de rafia, los cuales alargan la vida útil de la bolsa, haciéndolas a su vez más sostenibles gracias a la incorporación de, en algunos casos, material reciclado.
La gestión y el tratamiento de residuos lignocelulósicos, es decir residuos vegetales de la agricultura y la silvicultura es un tema importante debido al gran volumen que se genera en el sector agroalimentario, de la madera y el mueble. El método más común utilizado hasta ahora ha sido el vertido en vertederos, algo que no es sostenible a largo plazo y tiene impactos negativos en el medio ambiente y la salud.
AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, está trabajando en el desarrollo de nuevas espumas para cultivos hidropónicos sostenibles a partir de plumas de ave en el marco del proyecto UNLOCK, una iniciativa que ha recibido financiación del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea.
Se estima que la industria española del vino genera entre 2 y 3 millones de toneladas por año de subproductos derivados de la poda de la vid, el deshoje de racimos y el prensado de la uva, como sarmientos, raspones y hollejos. Tradicionalmente, estos productos de desecho han sido utilizados como fertilizantes, biomasa o se han derivado a otras industrias para la obtención de alcoholes o bioetanol.
Hidrogeles a partir de algas para una mejor gestión del agua, films agrícolas biodegradables que contribuyen al crecimiento de la planta mientras se descomponen y films térmicos para el aumento del rendimiento de los cultivos. Estos son los tres productos naturales de plasticultura en los que está trabajando AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, para aportar soluciones al creciente problema del empobrecimiento del suelo.