Los productores de kaki de la Comunitat se rebelan ante las prácticas abusivas
Los precios de la pasada campaña del kaki pasan factura al sector y han hecho rebelarse a los productores. Cotizaciones por debajo de los costes de producción y cambios en las condiciones pactadas para la compraventa se han dado de una forma más generalizada por primera vez en la historia en este cultivo que parecía la "gallina de los huevos de oro" que sustituiría en rentabilidad a los cítricos.
En estos momentos de malestar los agricultores pretenden unirse y para ello están celebrando una serie de reuniones por las zonas productoras de la Comunitat Valenciana. Teniendo en cuenta ese desazón, LA UNIÓ de Llauradors ha mostrado hoy su apoyo a la creación de una agrupación colectiva (SAT, cooperativa, etc.,) con la finalidad de agrupar y organizar a los productores.
Las prácticas abusivas de algunos operadores comerciales ha sido la mecha que ha encendido los ánimos y por ello se pide un contrato homologado que regule las operaciones de compraventa de kaki en origen y que contemple una serie de condiciones mínimas como precio, plazo de cobro, periodo de recolección, peso en campo y normas de calidad de comercialización y exportación en fresco. Para ello propugna la creación de un registro oficial de contratos obligatorios y un registro actualizado de operadores, en el que se pueda consultar la solvencia económica y comercial de los compradores. Mientras no exista lo anterior, esta Organización Agraria ha indicado que dispone de un seguro en la actualidad que garantiza el cobro de la cosecha en el caso de abusos e informa de la solvencia económica del comercio antes de realizar la operación.
LA UNIÓ apuesta también por la Denominación de Origen como un sello de calidad que da valor añadido al producto y pide que los operadores se sumen a ella.