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La lluvia se olvida de Fontanars

* Patricio Simó.

Apenas ha llovido este mes de noviembre y diciembre. Insuficiente para las siembras de cereal y para el resto de cultivos leñosos. A pesar de que noviembre fue un mes húmedo en la Comunidad Valenciana, municipios como Fontanars dels Alforins, Moixent y Ontinyent han liderado el déficit de lluvias en noviembre con un 78% menos de precipitaciones de lo habitual, según informaba el periódico Levante- EMV en su edición del pasado día 15 de diciembre.

Noviembre ha sido el mes más cálido desde que se tienen registros históricos en la Comunidad Valenciana, con temperaturas extremadamente altas. En este contexto bastante aciago para el campo, los agricultores siguen luchando para sacar adelante sus cosechas, enfrentándose no solo a los factores meteorológicos sino también a los elevados costes y a unos precios de venta que muchas veces no cubren los costes de producción. La viña se encuentra ahora mismo en parada vegetativa, pero noviembre y diciembre son meses fundamentales para la siembra del cereal. Si no llueve, la siembra y todo el trabajo que ello conlleva, se pierde.

Los abonos, el gasoil, las semillas y los fertilizantes han subido exponencialmente, disparando los costes de producción. Si el agricultor ya tenía poco margen para poder defender sus productos, ahora lo tiene más complicado. Vivir del campo resulta cada vez más difícil, de ahí que cada vez haya más tierras abandonadas y menos gente que quiera dedicarse al campo. Para nuestra desgracia, la Comunitat Valenciana lidera el ranking de cultivos abandonados, con casi 165.000 hectáreas de superficie de cultivo abandonadas, según datos de AVA-Asaja. Tampoco el relevo generacional está asegurado en el campo. Los jóvenes prefieren trabajar en otras profesiones. La media de edad de los agricultores todavía en activo es de 61 años y no hay sucesión. Esta situación, que ya es irreversible va a poner en peligro muchas explotaciones agrícolas porque no hay relevo generacional.

Además, falta mano de obra especializada. El campo ha podido sobrevivir estos años gracias a la mano de obra emigrante. No es un problema de que se pague poco en el campo, se paga según convenio, el problema es que es un trabajo muy duro. La espaldera en viña ha eliminado mucha mano de obra, como es la vendimia que antes se realizaba de manera manual, pero sigue habiendo trabajos manuales como: la poda, la formación de las plantas jóvenes, la subida de alambres o la monda. En otros cultivos como: el almendro o el olivo hay menos mano de obra. La maquinaría agrícola ha ayudado mucho. La mecanización del campo ha sido fundamental. Recuerdo cuando la vendimia era manual. La mayoría de la viña que había plantada era en vaso. Se necesitaban muchos días de vendimia para una sola hectárea. Hoy todo ese trabajo lo hace una máquina vendimiadora empleando poco tiempo y facilitando la recogida de la uva.

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