Una jornada pone de manifiesto la necesidad urgente de reconocer y revalorizar los regadíos históricos de la Comunitat Valenciana
El 25 de noviembre de 2025, la Federación de Comunidades de Regantes de la Comunidad Valenciana (FECOREVA) y la unidad de investigación ESTEPA del departamento de geografía de la Universitat de València (UV) organizaron la “Jornada sobre regadío tradicional valenciano. Territorios patrimoniales y productivos” en la sede de Caixabank en Valencia.
El acto se planteó como un encuentro de especialistas sobre el mundo del riego valenciano para identificar y resaltar el significado actual que atesora la agricultura de regadío dentro de la cultura de la Comunitat Valenciana, contando con la asistencia y participación de representantes de comunidades de regantes de las provincias de Valencia, Castellón y Alicante; universidades de València, Alicante y Granada; y administraciones como la Confederación Hidrográfica del Júcar y la Dirección General del Agua de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana.
La apertura de la jornada corrió a cargo de Jose Soria, presidente de FECOREVA; Sabina Goretti Galindo, directora general del Agua; y Carlos Campos, director de Agrobank en la Comunitat Valenciana; quienes coincidieron en destacar el papel central de la agricultura de regadío en nuestras tierras, remarcando la importancia vital que tiene dentro de nuestros sectores productivos y nuestra sociedad.
Las ponencias de expertos fueron impartidas por Juan Piqueras, catedrático de Geografía de la UV, quien abordó la aproximación histórico-geográfica al regadío valenciano; Manuel Torán, director técnico de la Confederación Hidrográfica del Júcar, que expuso las infraestructuras hidráulicas creadoras del regadío valenciano; José María Martín, profesor de Arqueología e Historia Medieval de la Universidad de Granada, que trató el regadío histórico y el patrimonio cultural en España; María Hernández, catedrática de Geografía de la Universidad de Alicante, que analizó las claves de los paisajes de regadío valenciano como patrimonio cultural vivo; Luis Pablo Martínez, antropólogo e historiador, que se centró en el patrimonio hidráulico vinculado al regadío histórico y su interpretación; y, por último, Jorge Hermosilla, catedrático de Geografía de la UV, quien presentó un decálogo para revalorizar el regadío histórico valenciano a modo de síntesis de todo lo expuesto durante el acto.
Legado único y referente de la cultura valenciana
La jornada sirvió para poner de manifiesto la necesidad urgente de reconocer y revalorizar los regadíos históricos de la Comunitat Valenciana. A través del territorio, los paisajes del agua, el patrimonio cultural y la arquitectura hidráulica, se evidenció que estos sistemas constituyen un legado único, resultado de una construcción histórica prolongada y de una relación secular entre sociedad, agua y paisaje.
El análisis histórico mostró cómo los regadíos valencianos alcanzaron un papel protagonista ya a inicios del siglo XX, destacando por su extensión, diversidad y sofisticación técnica. Su configuración responde tanto a los condicionantes climáticos y geológicos como a una larga sucesión de etapas culturales —desde los periodos romano y andalusí hasta la época foral, la Ilustración y la expansión hidráulica contemporánea— que han modelado una red compleja de acequias, caminos, parcelarios y sistemas de captación. Estos paisajes irrigados se han desarrollado siguiendo una evolución constante, incorporando innovaciones sin perder su esencia territorial y productiva.
La jornada también abordó la profunda transformación del regadío valenciano entre 1956 y 2023, un periodo marcado por la ampliación de superficie regada, la modernización tecnológica y la intensificación agrícola. Aunque la Comunitat ha pasado de 230.000 a 300.000 hectáreas de regadío, este crecimiento ha sido desigual: algunas comarcas han vivido expansiones intensas basadas en el uso de aguas subterráneas, mientras que otras han sufrido regresiones debido al abandono rural, la presión urbanística o la sobreexplotación de acuíferos. El escenario actual revela un marcado contraste entre un litoral intensivo y tecnificado y un interior que mantiene modelos extensivos y tradicionales.
Zonificación comarcal y productiva
Otro eje fundamental fue la zonificación comarcal y productiva del regadío, donde destacan los cultivos leñosos —especialmente los cítricos— como columna vertebral del sistema agrario valenciano. Las comarcas litorales concentran los regadíos más modernos y vinculados a mercados exteriores, mientras que las prelitorales muestran una agricultura más diversificada y en transición. Esta estructura refleja cómo el territorio se ha adaptado históricamente a la disponibilidad de agua y a la especialización económica de cada área.
La dimensión patrimonial del regadío histórico ocupó un lugar central en el día. Se subrayó su carácter multidisciplinar: paisajístico, arquitectónico, etnológico, jurídico y tecnológico. Los paisajes del agua —vegas fluviales, llanos litorales, valles y regadíos serranos abancalados— constituyen algunas de las expresiones más singulares del patrimonio mediterráneo, cargadas de simbolismo, identidad y proximidad para la población. A ello se suma un rico patrimonio inmaterial asociado a la gestión del agua, encabezado por instituciones como las comunidades de regantes, verdaderas depositarias de conocimientos, normas y técnicas ancestrales.
Además, se destacó la arquitectura hidráulica como un testimonio excepcional de adaptación al medio físico, con elementos tan variados como azudes, partidores, acueductos, minas, pozos, balsas o molinos. Estos sistemas garantizan la funcionalidad agrícola y aportan valores estéticos, territoriales y ambientales que han definido el paisaje valenciano, alicantino y castellonense durante siglos.
En conjunto, los regadíos de la Comunitat Valenciana fueron reivindicados como un referente de la cultura del agua, un patrimonio auténtico y conservado, ampliamente documentado y reconocido socialmente, que forma parte esencial del imaginario colectivo de los valencianos y cuya preservación es clave para afrontar los retos del futuro.