La UPV apuesta por reducir el desperdicio alimentario con donaciones y economía circular
La Universitat Politècnica de València (UPV), con la colaboración con Mercavalència, trabaja en la implantación de una herramienta tecnológica pionera —una plataforma digital— que impulsa un cambio en la gestión de los excedentes alimentarios, con especial atención a su recuperación para la donación.
Este es el objetivo del proyecto REDONA, financiado en el marco de la Misión Climática València 2030 y apoyado por València Innovation Capital, que está alineado con los compromisos climáticos de la ciudad y tiene un fuerte componente social.
“Queremos lograr una gestión eficiente del excedente alimentario, especialmente de frutas y verduras que, aunque aptas para el consumo, no se aprovechan adecuadamente”, explica Norat Roig Tierno, Catedrático de Economía Aplicada de la UPV e investigador principal del proyecto.
Según Roig, “el proyecto plantea un cambio de modelo en la gestión de los excedentes alimentarios, poniendo el foco en su recuperación para la donación y contribuyendo así a una economía circular y solidaria”. REDONA nace, añade, “como una solución integral para mejorar la comunicación y la gestión del ecosistema agroalimentario de Mercavalència”.
Impactos sobre los agentes del sistema agroalimentario
La plataforma digital ya está operativa en Mercavalència, donde conecta los excedentes del sistema agroalimentario con entidades sociales como Casa Caridad. El sistema permite registrar los productos disponibles, publicitar su disponibilidad y organizar su recogida, aportando transparencia, eficiencia y trazabilidad a todo el proceso.
“REDONA aporta beneficios directos a los mayoristas de Mercavalència, al facilitar una gestión más eficiente de sus excedentes alimentarios y permitirles cumplir con la legislación vigente en materia de desperdicio alimentario. Además, la plataforma les brinda la posibilidad de preparar e intercambiar toda la documentación necesaria para obtener las ventajas fiscales por la donación de alimentos aptos para el consumo, generando así un incentivo fiscal alineado con la responsabilidad social empresarial”, destaca Francesc J. Cervera Ferrer, Doctor en Economía Agroalimentaria e investigador del proyecto.
Por su parte, las entidades sociales y las personas en situación de vulnerabilidad también se ven beneficiadas: el sistema mejora la información disponible sobre los alimentos excedentarios, permite una canalización más eficaz de estos productos y garantiza un mayor y mejor acceso a una alimentación saludable y equilibrada. Además, REDONA facilita el cumplimiento de la legislación sobre prevención del desperdicio alimentario y gestión de residuos, suelos contaminados y fomento de los principios de economía circular.
A nivel de ciudad, València se beneficia de una reducción significativa de su huella hídrica y de carbono, “al tiempo que mejora la calidad alimentaria y nutricional de su población y promueve un cambio estructural en los hábitos de gestión del mayor hub agroalimentario de la Comunitat Valenciana”, señala José María García Álvarez-Coque, profesor de la ETSEAMN-UPV, Catedrático de Economía Aplicada y participante en el proyecto.
Una jornada para la reflexión y el compromiso colectivo
En este contexto, recientemente se han celebrado varios actos para presentar públicamente la plataforma y visibilizar su grado de innovación y sostenibilidad frente al desperdicio alimentario. Uno de ellos fue la jornada celebrada el pasado 26 de marzo en la UPV, que sirvió además como homenaje a Gloria Bigné, figura clave en la promoción de sistemas alimentarios más justos desde la Cátedra Tierra Ciudadana.
Durante el acto, se subrayó cómo iniciativas como REDONA permiten implementar la economía circular desde la universidad, impactando positivamente en el entorno urbano y social.
“La colaboración entre universidad, administración pública, plataformas de innovación y empresas genera sinergias clave para afrontar los retos sociales y ambientales. Estas alianzas permiten transformar el conocimiento académico en soluciones reales, fortalecen las políticas públicas con base científica y potencian la innovación sostenible desde el tejido productivo, impulsando el cambio hacia un futuro más justo y resiliente”, destacan los participantes en el proyecto.
También se puso en valor su capacidad para medir el excedente en tiempo real y facilitar decisiones informadas. Además de su dimensión tecnológica, el proyecto promueve la formación, la sensibilización y la justicia alimentaria, consolidándose como una solución estratégica para una València más sostenible.
Asimismo, el pasado 20 de mayo se presentó en Mercavalència la plataforma digital ante los mayoristas, con el objetivo de mostrar su potencial y facilitar su uso como herramienta clave para avanzar hacia una gestión más eficiente, sostenible y cumplir con la nueva ley de desperdicio alimentario.
Un modelo replicable
REDONA no solo transforma el funcionamiento de Mercavalència: sienta las bases de un nuevo modelo de gestión alimentaria, escalable y alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Con esta iniciativa, la UPV y Mercavalència demuestran que la innovación tecnológica, el compromiso social y la sostenibilidad pueden ir de la mano para garantizar un futuro más justo y resiliente.