El declive silencioso del ganado extensivo: un 42 % de la cabaña mundial en retroceso en solo 25 años
Un estudio internacional coliderado por el CSIC ha puesto cifras y contexto a una transformación global que llevaba décadas produciéndose sin apenas atención científica: la reducción significativa de las cargas ganaderas en amplias regiones del planeta, incluidas zonas que concentran más del 40 % del ganado mundial. El trabajo, publicado en la revista PNAS, cuestiona directamente la narrativa dominante que ha situado al sobrepastoreo como principal causa de degradación de los pastizales.
La investigación ha sido liderada por José D. Anadón, del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), y Osvaldo E. Sala, de la Arizona State University, y analiza la evolución de la ganadería extensiva durante los últimos 25 años a escala global.
Menos ganado del que creemos: una tendencia global infravalorada
Las cargas ganaderas, entendidas como la cantidad de animales que un territorio puede sostener de forma sostenible, han disminuido de forma notable en regiones clave del planeta. Según los autores, este descenso afecta a áreas que albergan el 42 % de la cabaña ganadera mundial, una cifra que revela la magnitud real del fenómeno.
Pese a su relevancia, la tendencia ha pasado en gran medida desapercibida en la literatura científica y en los diagnósticos globales. La razón principal es la escasez de información homogénea y comparable sobre la ganadería extensiva a escala mundial. A diferencia de otros cambios en el uso del suelo —como la expansión urbana o agrícola—, el pastoreo depende de estadísticas nacionales y regionales con niveles de calidad y resolución muy desiguales.
Este vacío de datos ha favorecido una visión parcial del estado de los pastizales, reforzando durante décadas la idea de que el problema dominante era el exceso de ganado, cuando en muchas regiones está ocurriendo exactamente lo contrario.
Dos dinámicas opuestas en el mundo ganadero
El estudio identifica dos grandes trayectorias divergentes en la evolución de la ganadería extensiva, estrechamente vinculadas a factores socioeconómicos, demográficos, tecnológicos y climáticos.
Por un lado, las regiones más prósperas, con poblaciones estables, mayor disponibilidad de piensos y sistemas productivos menos dependientes del pastoreo, han reducido de forma sostenida la densidad de ganado en sus pastizales. Este patrón se observa con claridad en:
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Europa
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América del Norte
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China
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Amplias zonas del norte y sur de África
Dentro de este grupo destaca de manera especial Europa del Este, incluida la Rusia asiática, donde la cabaña ganadera se ha reducido cerca de un 35 % en apenas 25 años. Se trata de uno de los descensos regionales más intensos detectados por el análisis.
En contraste, otras regiones del planeta siguen una dinámica opuesta. Asia Central, Sudamérica y el África subsahariana han experimentado un incremento de las cargas ganaderas, impulsado por un fuerte crecimiento demográfico y una mayor demanda de proteína animal. Este aumento se produce, además, en contextos con limitaciones tecnológicas y menor acceso a sistemas intensivos de producción, lo que refuerza la dependencia del pastoreo extensivo.
El fin del paradigma único del sobrepastoreo
“Durante décadas hemos interpretado los pastizales del planeta desde la óptica del sobrepastoreo”, explica José D. Anadón. Sin embargo, los resultados del estudio muestran que una parte sustancial del mundo se enfrenta hoy a una reducción del ganado, con menor presión de pastoreo y transformaciones ecológicas profundas.
Este hallazgo no niega la existencia de problemas asociados al sobrepastoreo en determinadas regiones, pero sí evidencia que no es un fenómeno universal y que la realidad global es mucho más heterogénea de lo que tradicionalmente se ha asumido.
Consecuencias ecológicas de gran alcance
La reducción de la ganadería extensiva no es un cambio neutro. Los autores advierten de efectos ecológicos significativos, tanto a escala regional como global, derivados de la desaparición progresiva del pastoreo.
La ganadería extensiva es, según el estudio, el principal creador y mantenedor de paisajes abiertos en el planeta. Su retroceso puede desencadenar múltiples consecuencias:
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Mayor riesgo de incendios forestales, debido a la acumulación de biomasa vegetal no consumida.
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Pérdida de biodiversidad vegetal, al favorecer que unas pocas especies competitivas dominen la vegetación.
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Transformación estructural de los ecosistemas, con cambios en la composición y dinámica de los pastizales.
Al mismo tiempo, la disminución del pastoreo puede generar efectos potencialmente positivos, como un aumento de la biomasa vegetal y una mayor captura de dióxido de carbono atmosférico, lo que podría contribuir a la mitigación del cambio climático.
“No se trata de un escenario únicamente negativo o positivo”, subraya Anadón, “sino de una realidad compleja que combina riesgos y oportunidades”.
Impactos sobre el agua y los ciclos naturales
El estudio también destaca el papel clave del pastoreo en los flujos hidrológicos. El aumento de la vegetación asociado a la reducción del ganado implica que una mayor proporción del agua disponible es utilizada por las plantas y transpirada a la atmósfera.
Como consecuencia, la disminución de la ganadería extensiva puede traducirse en:
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Menor escorrentía superficial
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Reducción de la disponibilidad de agua para otros usos humanos y ecosistémicos
Estos efectos refuerzan la idea de que el pastoreo es un componente estructural de los sistemas naturales y no solo una actividad productiva.
¿Pueden otros herbívoros sustituir al ganado?
Ante este escenario, los investigadores plantean alternativas como la reintroducción de fauna silvestre o el uso de otros tipos de herbívoros para mantener algunas de las funciones ecológicas que desempeña el ganado.
No obstante, advierten de que el conocimiento científico actual es aún insuficiente para determinar qué estrategias funcionan mejor, en qué regiones y bajo qué condiciones. La sustitución del ganado no es automática ni universal, y requiere análisis específicos y contextuales.
Un sesgo científico con consecuencias políticas
Uno de los aspectos más llamativos del trabajo es la identificación de un sesgo claro en la literatura científica. Según el análisis, existen diez veces más estudios dedicados al sobrepastoreo que a la reducción de las cargas ganaderas.
Esta desproporción ha contribuido a consolidar una percepción global de degradación generalizada de los paisajes, influyendo tanto en la agenda científica como en las políticas de gestión del territorio.
Los autores reclaman una revisión profunda de las prioridades de investigación y de las estrategias públicas, incorporando de forma equilibrada:
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Las regiones donde la ganadería se intensifica
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Las zonas donde los herbívoros están desapareciendo
Ambas realidades son clave para abordar desafíos centrales como la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y el funcionamiento de los ciclos globales del carbono, el agua y la energía.
Referencia científica:
Global destocking of extensive livestock: an overlooked trend with Earth system consequences. Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA. 2026. DOI: doi.org/10.1073/pnas.2509097122