Otro palo para el campo
* Patricio Simó.
Hace solo unos meses en plena sequía, los agricultores mirábamos al cielo desconsolados con la esperanza puesta en que la lluvia salvara nuestros cultivos y nuestras cosechas. La situación se ha invertido para el campo. Y no precisamente para bien. Ahora ha sido el exceso de agua la encargada de poner la puntilla final, sobre todo, en la fruta de verano: albaricoque, ciruelos y cerezas, lastrando casi toda la producción debido al exceso de humedad que ha pillado al fruto en plena floración.