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La biotecnológica valenciana Madeinplant impulsa una tecnología CRISPR propia y se posiciona entre las firmas líderes del sector

En su corta historia, la empresa valenciana Madeinplant está llamada a ocupar un papel prota­gonista en el desarrollo de las Nuevas Técnicas Genómicas (NGT’s, por sus siglas en inglés) para la mejora de plantas. Nacida en 2021 como una spin-off surgida de uno de los centros de investigación biotec­no­ló­gica de referencia de Es­pa­ña, el IBMCP (Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas, ligado a la UPV-CSIC), acaba de presentar una nueva proteína in­dependiente a las que ofre­cen unas pocas multi­nacionales para poder editar plantas mediante CRISPR.

Con el lan­zamiento de esta innovación, Madeinplant, ubicada en el Parque Científico de la Universitat de Va­lència (Paterna), po­drá ‘democratizar’ tales líneas de investigación, ofreciendo una alternativa válida y menos costosa para los centros y empresas que pue­dan requerir de esta tecnología. Ma­dein­plant pasa­rá a ser así la primera compañía española y una de las contadas empresas espe­cia­lizadas europeas e internacionales en desarrollar la herramienta clave para imple­men­tar esta prometedora tec­nología sin depender de las proteínas Cas (para editar plantas) que fundamentalmente co­mer­cializa la multinacional nortea­mericana Corteva Agriscience y que conllevan el pago de considerables royalties por su uso.

La nueva Cas presentada por Madeinplant ha demostrado su eficacia en la me­jo­ra de cultivos medi­te­rrá­neos como el tomate y el arroz y la vid y están avanzados los test para probar su utilidad en la mejora de vid y cítricos, pero no se descarta que su capacidad de ‘corte’ del ADN y para inhabilitar o activar de­termi­nados genes del genoma pueda servir para aplicar CRISPR a otros organismos vivos (no sólo plantas).

La comunicación de esta trascendental innovación fue defendida hace unas semanas durante la última edición de uno de los en­cuen­tros internacionales de mayor prestigio en este terreno -el VIII AgBio Congress, celebrado en Ra­leigh (North Carolina, EEUU)-. Fue el científico, investigador del IBMCP-CSIC y socio fundador de Madeinplant, Antonio Granell, quien acudió al evento en representación de la valenciana. En términos jurídicos, la empresa ya tiene protegido su herramienta con una solicitud de patente internacional.

La tecnología CRISPR fue descubierta en 2002 por un científico español, por el catedrático del Departamento de Fisiología, Genética y Microbiología de la Universidad de Alicante, Francisco Martínez Mojica, quien también colabora en otros proyectos que también se están desarrollando en esta materia con la propia Madeinplant. Sin embargo, fueron el estadounidense Jennifer Doudna y la francesa  Em­­ma­nuelle Charpentier -Premios Nobel 2020 por tal descubrimiento- quienes en­con­tra­ron una aplicación y lo con­vir­tieron en la potente herramienta de edición ge­né­tica que hoy es. En realidad, su autoría se la reparten con un tercer biólogo chino-estadounidense, Feng Zhang.

Tan re­volucionario hallazgo supuso un enfrentamiento judicial in­terna­cio­nal a gran es­ca­la entre los grandes centros a los que se debían respectivamente estos investigadores: la Uni­­versity of California-Berkeley, la University of Vienna -Aus­tria- y el CNRS -de Francia-, de un lado, y el Broad Institute (MIT–Harvard), del otro. Pero, con independencia del re­­sultado de tales litigios, en el ámbito agrícola, Corteva Agris­cien­ce es la entidad que ofrece licencias no exclusivas con­­jun­tas para su uso en CRISPR en in­vestigación y para el de­sa­­rrollo y mejora de pro­ductos agrícolas.

El gigante de los fito­sa­nitarios Corteva aparece como un actor central: no por­que posea los derechos de las Cas9 y Cas12 -las pro­teí­nas más usadas en estos procesos- sino por­que ha reunido el paquete de li­cen­cias más relevantes y actúa como puer­ta de acceso para la parte más sustancial de los procesos de mejora por edición de plantas en todo el mundo, cobrando muchas veces royalties en función de las perspectivas comerciales de la planta/variedad mejorada con sus herramientas.

La situación en la UE va a cambiar, ya está cambiando drásticamente con las perspectivas generadas por la pró­xima regulación comunitaria de las NGT’s, que podría entrar en vigor en 2028. Federico Grau, CEO de Madeinplant, explica así la coyuntura:  “Con la próxima normativa se espera una eclosión europea en el uso de las NGT’s, en especial de la edición genómica CRISPR-Cas para la mejora de cultivos. Lle­vamos más de una década esperando una regulación diferente a la actual y aún en vigor, que es la de los transgénicos, que hay que decir que son otra cosa bien distinta a las plantas ob­tenidas con NGT’s.

El actual marco legal ha sido un freno, ha­ciendo casi inviable esta tecnología en Europa mientras en el resto del mundo ha cogido un impulso tremen­do”. Sin em­bargo, en este ‘despertar’ se ha dado una sorpresa desagradable: “En muchos casos los centros de in­ves­ti­gación europeos están com­probando que la he­rra­mienta que usaron estos años para editar plantas está protegida por pa­ten­tes inter­na­cionales y que, para registrar el nuevo material mejorado obtenido, deben antes asumir los derechos que les re­claman”, explica.

En los últimos cinco años -al calor del éxito de estas técnicas, mucho más precisas, rápidas en la obtención de resultados y baratas que los procesos de mejora convencionales- han surgido nuevas empresas cuya base de negocio es la edición genética. La gran mayoría de estas compañías utilizan las Cas convencionales y están financiadas, par­ti­ci­pa­das o poseen grandes acuerdos con alguna de estas multinacionales, fundamentalmente con la propia Corteva Agris­­cience.

Madeinplant es pues un caso único en Europa ya que posee una tecnología de edición genética inde­pen­dien­te de las patentes originales en manos de referidas grandes multinacionales. Esto la sitúa en lo más alto del ránking a la hora de abordar la mejora mediante edición genómica fuera del ámbito de las multinacionales en su laboratorio o licenciando nuevas herramientas CRISPR-Cas a terceros.

Know how

Madeinplant ya tiene una importante experiencia acumulada en el desarrollo de plantas a través de CRISPR así como en la implementación de otros sistemas de mejora genética. Parte de su equipo fundador ya participó en el proyecto Newcotiana, coordinado desde el propio IBMCP a través del investigador y socio fundador de Madeinplant, Diego Orzáez.

El objetivo de este programa europeo H2020 era desarrollar nuevas variedades de Nicotiana tabacum y Nico­tia­na benthamiana mediante NGT’s, incluidas CRISPR/Cas9, cisgénesis (introducir un gen completo tal y como exis­te en la naturaleza) e intragénesis (utilizando material genético de la misma especie o de especies sexualmente com­pa­ti­bles pero recom­binando piezas ge­néticas internas). Gracias a tal trabajo se pretendía convertir plantas de tabaco en bio­factorías de proteínas, nutracéuticos, compuestos farmacéuticos y cosméticos.

Se trabajó sobre la idea de trans­for­mar un cultivo tradicionalmente asociado al tabaco de fumar en una plataforma agraria de alto valor aña­dido. Este fue, precisamente, el primer ensayo con NGT’s de Extremadura y de la Comunitat Valenciana. Estas plantas de tabaco mejoradas -entre otras cosas para eliminar la nicotina de ellas y producir anatabina - se ensayaron el año pasado en la finca de Sinyent que AVA-ASAJA gestiona en Polinyà del Xúquer. Durante este periodo, además, se ha en­cargado de la tramitación ante el Ministerio de Agricultura de gran parte de los ensayos de campo desa­rro­llados con la legislación vigente en materia de Organismos Genéticamente Modificados (OGM’s) desarrollados en nuestro país.

De manera paralela y como se ha avanzado, con la financiación del IVACE+i (Agencia Valenciana de la Inno­va­ción), Madeinplant también trabaja de la mano del propio descubridor del CRISPR, Francisco José Mojica -de la Uni­ver­sidad de Alicante, UA-;  con la Universitat Politècnica de València (UPV) y con la cooperativa hortofrutícola de se­­gun­do grado Anecoop en la mejora específica de cultivos estratégicos valencianos, como el tomate o también los cítricos. En parecidos términos, esta vez en colaboración con la cooperativa COPSEMAR, con el IVIA de Moncada y el propio IBMCP-CSIC, Madeinplant está editando variedades de arroz, como Bomba, para hacerlas más productivas y adaptables al cambio climático.