Pasar al contenido principal

LA UNIÓ propone un plan extraordinario para evitar que el incendio de la Serra d'Espadà provoque el abandono de explotaciones agrarias

La Unió Llauradora i Ramadera ha presentado a la Generalitat, a través de las consellerias de Agricultura y de Medio Ambiente, un Plan Extraordinario de Recuperación Agraria, Ganadera y Ambiental para la Serra d'Espadà con el objetivo de evitar que las consecuencias del gran incendio forestal desemboquen en el abandono definitivo de explotaciones agrícolas, ganaderas y apícolas. La organización considera que la reconstrucción del territorio debe ir más allá de la restauración forestal e incorporar medidas que permitan mantener la actividad agraria como elemento clave para prevenir futuros incendios.

Mientras se espera que el Consejo de Ministros declare la zona como gravemente afectada por una emergencia de protección civil, LA UNIÓ insta a la Generalitat a actuar con rapidez para impulsar un plan específico que permita recuperar el potencial productivo de las explotaciones y reforzar la resiliencia del territorio.

La organización agraria advierte de que los efectos económicos del incendio se prolongarán durante años, especialmente en cultivos leñosos como los cítricos, olivar, almendro, viña, níspero, aguacate o alcornoque, que necesitarán un largo periodo para volver a alcanzar su capacidad productiva. A ello se suman los daños en explotaciones hortícolas, invernaderos e infraestructuras agrarias, así como el incremento de costes para la ganadería extensiva y las importantes pérdidas que sufrirá la apicultura por la desaparición de los recursos florales.

Para el secretario general de LA UNIÓ, Carles Peris, el mayor riesgo comienza precisamente cuando finaliza la emergencia. "El abandono de una explotación puede durar muchas décadas, incluso toda una generación. Por eso hay que actuar con rapidez y con una respuesta extraordinaria", señala.

Un paquete de medidas para recuperar la actividad agraria

El plan presentado por LA UNIÓ plantea una batería de actuaciones para garantizar la continuidad de las explotaciones afectadas y evitar el deterioro económico y ambiental de la comarca. Entre las principales medidas propone la declaración de Zona de Actuación Urgente, ayudas directas a agricultores y ganaderos, compensaciones por la pérdida de ingresos durante el tiempo necesario para recuperar la producción, reconstrucción de infraestructuras agrarias como caminos rurales, márgenes, balsas e instalaciones de riego, apoyo específico a la ganadería extensiva y a la apicultura, medidas de flexibilización de la Política Agraria Común (PAC), beneficios fiscales y financieros y la solicitud al Gobierno de España para declarar la zona gravemente afectada por una emergencia de protección civil.

La organización considera que los primeros meses serán determinantes para evitar el cierre de muchas explotaciones familiares. En este sentido, advierte de que si las ayudas no llegan con la rapidez y la intensidad necesarias, numerosos agricultores y ganaderos no podrán asumir el coste de la recuperación, con consecuencias que se prolongarán durante décadas tanto para la economía local como para la conservación del paisaje.

La agricultura como herramienta de prevención

LA UNIÓ insiste en que la recuperación de la Serra d'Espadà no puede limitarse a restaurar la masa forestal. A su juicio, la agricultura y la ganadería profesionales constituyen una infraestructura ambiental imprescindible para la gestión del territorio.

Los campos cultivados mantienen un mosaico agrario que dificulta la propagación del fuego, la ganadería extensiva contribuye a reducir la biomasa forestal, los caminos rurales facilitan el acceso de los medios de extinción y las balsas agrícolas proporcionan puntos de agua estratégicos durante las emergencias.

"La Serra d'Espadà necesita recuperar sus bosques, pero también necesita recuperar a los agricultores y ganaderos que durante décadas han mantenido vivo este territorio", afirma Carles Peris, quien recuerda que "cada explotación agraria que desaparece es una barrera menos frente a los incendios del futuro".

Por ello, LA UNIÓ defiende que la reconstrucción tras el incendio debe convertirse en una oportunidad para impulsar un modelo territorial más resiliente, donde la recuperación forestal avance de forma paralela al mantenimiento de una agricultura y una ganadería profesionales.

"La mejor política forestal es mantener vivo el territorio. Invertir en agricultores y ganaderos profesionales es invertir en prevención de incendios, biodiversidad, desarrollo rural y protección de nuestros espacios naturales", concluye el secretario general de LA UNIÓ.