Agroseguro recuerda que el seguro agrario cubre los daños por incendios en cultivos, plantaciones y explotaciones ganaderas
Ante los incendios forestales que afectan a diferentes zonas del país, entre ellos el de la provincia de Castellón en la Serra d'Espadà, Agroseguro ha trasladado un mensaje de tranquilidad al sector agrario al recordar que el seguro agrario incluye la cobertura de los daños provocados por el riesgo de incendio tanto en las producciones agrícolas como en las explotaciones ganaderas.
La entidad explica que todos los productores asegurados cuentan con protección frente a este riesgo dentro de la garantía básica de cualquier póliza, que cubre tanto los daños ocasionados sobre la producción como los que puedan sufrir las plantaciones, en el caso de los cultivos arbóreos.
En el ámbito ganadero, el sistema de seguros agrarios también contempla la cobertura de los daños que puedan sufrir las cabañas ganaderas aseguradas como consecuencia del fuego.
Agroseguro destaca que la cobertura del seguro se aplica con independencia del origen del incendio. Así, el agricultor o ganadero asegurado percibirá la indemnización que le corresponda y, en el caso de que posteriormente se determine que el incendio fue provocado y se identifique a un responsable, serán las entidades aseguradoras las que lleven a cabo las actuaciones oportunas para reclamar el importe abonado.
La entidad también hace un llamamiento a la prudencia y recuerda que no existe urgencia para comunicar el parte de siniestro. Por ello, recomienda seguir en todo momento las indicaciones de los servicios de emergencia y evitar cualquier riesgo personal mientras el incendio permanezca activo.
Una vez extinguido el fuego y cuando sea posible acceder con seguridad a las explotaciones para comprobar el alcance de los daños, el productor deberá ponerse en contacto con su mediador y comunicar el siniestro a Agroseguro para iniciar la tramitación correspondiente.
Finalmente, Agroseguro reitera su compromiso con el sector agrario y asegura que coordinará la evaluación de los daños y el pago de las indemnizaciones con la máxima celeridad posible una vez finalicen las labores de extinción, con el objetivo de que los agricultores y ganaderos afectados puedan acometer cuanto antes los trabajos necesarios para recuperar sus explotaciones.