Movilizaciones en el campo: más necesarias que nunca
* Patricio Simó.
Los agricultores anuncian nuevas movilizaciones ante el encarecimiento del gasóleo agrícola, los fertilizantes y de los productos fitosanitarios. Las principales organizaciones agrarias han convocado una gran tractorada para el próximo 28 de octubre frente a la sede del Ministerio de Agricultura, con el objetivo de exigir medidas urgentes que permitan aliviar la difícil situación que atraviesa el sector.
Llenar el depósito del gasoil cuesta el doble que a principios de año, mientras que productos esenciales, como la urea, uno de los fertilizantes más utilizado ha duplicado sus precios. Una escalada de costes que amenaza la rentabilidad de miles de explotaciones agrícolas y ganaderas.
La campaña de siembra de cereales acaba de comenzar y muchos agricultores se plantean dejar sus tierras sin cultivar ante el desorbitado incremento del precio de los insumos, como las semillas, los abonos y los productos fitosanitarios. Producir resulta cada vez más caro y, en muchos casos, los ingresos no permiten cubrir los costes de producción
Una vez más, la agricultura volverá a ocupar un lugar destacado en los discursos de los partidos políticos durante la campaña electoral que acaba de comenzar con promesas de apoyar al sector primario que luego nunca se cumplen. La historia la conocen muy bien los agricultores. También la de aquellos partidos que enarbolan la bandera del campo y el mundo rural.
Mientras tanto, los costes de las materias primas continúan disparándose, como consecuencia de la situación geopolítica y las ayudas que llegan del Gobierno son claramente insuficientes para compensar el incremento de los gastos. Hace poco se abonó una pequeña ayuda para paliar el encarecimiento de los fertilizantes, pero su cuantía ha sido insuficiente para aliviar la difícil situación económica que atraviesan numerosas explotaciones.
Los agricultores y ganaderos reclaman a las administraciones medidas concretas, eficaces y urgentes para hacer frente el alza de los costes de producción que hacen inviables las explotaciones agrarias.
Por los puertos españoles entran productos procedentes de terceros países que no cumplen con las medidas fitosanitarias que sí se exige a los productores españoles. La entrada masiva de estos productos, como ocurre con la naranja sudafricana ejerce una presión adicional sobre los precios y dificulta aún más la rentabilidad de las producciones nacionales.
No se puede exigir a los agricultores españoles que produzcan con los estándares más elevados y, al mismo tiempo, permitir que compitan en condiciones desiguales con productos importados. Es imprescindible reforzar los controles en frontera y garantizar que todos los productos que acceden al mercado español cumplan las exigencias establecidas.
El campo no puede seguir soportando indefinidamente el aumento de los costes, la caída de los márgenes comerciales y la falta de respuestas eficaces por parte de las administraciones. Detrás de cada explotación hay familias, puestos de trabajo y una actividad esencial para garantizar el abastecimiento de alimentos y mantener vivo el medio rural.
Por todo ello, las movilizaciones vuelven a ser necesarias. El sector agrario necesita menos promesas y más hechos, menos declaraciones de apoyo y más medidas que se traduzcan en soluciones reales.
Defender al campo es defender nuestra agricultura, nuestra ganadería, nuestra soberanía alimentaria y el futuro del medio rural.