La araña roja gana terreno en los cítricos valencianos y Agricultura y el IVIA actualizan su estrategia de control
La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) han actualizado las recomendaciones para mejorar el control de los ácaros en los cítricos ante el incremento de su incidencia, especialmente en las comarcas de la Plana de Castellón.
La situación ha llevado a reforzar tanto las recomendaciones técnicas dirigidas a los citricultores como las líneas de investigación para adaptar las estrategias de control a las actuales condiciones de las explotaciones y, especialmente, a un escenario marcado por las altas temperaturas y la sequedad ambiental.
La directora general de Producción Agrícola y Ganadera, Mª Àngels Ramón-Llín, ha señalado que la evolución de esta plaga obliga a “adaptar de forma continua las estrategias de control” para proporcionar a los agricultores herramientas eficaces frente a las nuevas condiciones.
La araña roja, una amenaza creciente
La araña roja (Tetranychus urticae) se ha consolidado como uno de los principales problemas fitosanitarios de los cítricos en determinadas zonas de la Plana de Castellón. Los cultivos de clementino y limonero son especialmente sensibles a sus ataques.
Los daños pueden manifestarse mediante decoloraciones y desecación de las hojas y, en los episodios más intensos, provocar importantes defoliaciones durante el verano. La plaga también afecta directamente a los frutos, donde puede originar manchas herrumbrosas difusas que cubren buena parte de la superficie del fruto maduro y, cuando la incidencia es elevada, conferirles un característico tono grisáceo.
Agricultura destaca que la coordinación entre el IVIA, el Servicio de Sanidad Vegetal y los técnicos que trabajan directamente con los agricultores permite trasladar recomendaciones basadas en conocimiento científico y adaptar las estrategias de manejo a la evolución de la plaga.
Tratamientos solo cuando se superen los umbrales
Entre las principales recomendaciones figura no realizar tratamientos de forma automática ante la simple presencia de síntomas, sino intervenir únicamente cuando se superen los umbrales establecidos.
Cuando sea necesario aplicar productos fitosanitarios, se recomienda utilizar los acaricidas autorizados y alternar los diez modos de acción disponibles, con el objetivo de reducir el riesgo de aparición de resistencias.
La correcta aplicación también resulta determinante. Agricultura y el IVIA aconsejan trabajar con equipos adecuadamente calibrados y utilizar boquillas de baja deriva, garantizando un buen mojado de la copa.
El objetivo es que el producto alcance también el envés de las hojas y el interior de las colonias, zonas donde se concentra buena parte de la población de ácaros y donde una aplicación deficiente puede reducir notablemente la eficacia del tratamiento.
Evitar el estrés hídrico y favorecer los enemigos naturales
Las recomendaciones también incluyen medidas preventivas y culturales destinadas a reducir las condiciones favorables para el desarrollo de la plaga.
Entre ellas se encuentra mantener un riego regular para evitar situaciones de estrés hídrico, realizar una fertilización equilibrada y mantener una estructura de copa que facilite la penetración de los tratamientos.
Asimismo, se plantea valorar el mantenimiento de cubiertas vegetales entre las líneas de cultivo, siempre que las condiciones de la explotación lo permitan, con el objetivo de favorecer la presencia de fitoseidos, enemigos naturales que contribuyen al control de las poblaciones de ácaros.
Investigación sobre resistencias y cambio climático
La Conselleria y el IVIA prevén además revisar la actual estrategia de control integrado de los ácaros en cítricos, incluidos los métodos de seguimiento y los umbrales de intervención establecidos hace años.
Esta revisión tendrá en cuenta la evolución de la plaga y las nuevas condiciones ambientales de las zonas citrícolas valencianas.
Paralelamente, se estudiará la influencia de las condiciones climáticas en la proliferación de los ácaros, así como la posible aparición de resistencias a los principales acaricidas autorizados y la eficacia real de los tratamientos disponibles.
La directora general de Producción Agrícola y Ganadera ha defendido que el objetivo es que los citricultores dispongan de “estrategias de control eficaces y adaptadas a la realidad actual de las explotaciones” para proteger la producción citrícola.
Con estas actuaciones, Agricultura y el IVIA pretenden reforzar una estrategia de gestión integrada basada en la evidencia científica, combinando el seguimiento de las poblaciones, el uso racional de los fitosanitarios, las medidas agronómicas y el control biológico para hacer frente a una plaga cuya incidencia puede verse favorecida por el aumento de las temperaturas y la mayor sequedad ambiental.