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Los ministros de Agricultura de la UE avanzan algunos acuerdos en apoyo de los fondos de la PAC y cláusulas de salvaguardia en el acuerdo con Mercosur

Los ministros de Agricultura de la UE celebraron ayer una reunión extraordinaria, por invitación de la Comisión Europea y de la ministra Maria Panayiotou, en nombre de la Presidencia chipriota del Consejo. La Comisión estuvo representada en la reunión por los comisarios Hansen, Šefčovič y Várhelyi.

Reconociendo que la agricultura es crucial para la soberanía europea y que el sector agroalimentario de la UE es clave para la competitividad europea a través de millones de empleos y de valor añadido, y que la actividad agraria contribuye a la preservación de la población en las zonas rurales, la Comisión Europea, junto con la Presidencia chipriota, convocó una reunión de ministros de Agricultura de la UE el 7 de enero. Los ministros y comisarios realizaron un balance político de los retos a los que se enfrentan los agricultores y el sector agroalimentario. Asimismo, intercambiaron puntos de vista sobre las expectativas para 2026. Los debates se centraron en las preocupaciones derivadas de la creciente volatilidad e incertidumbre de los mercados mundiales, así como en la necesidad de preservar una posición competitiva sólida de los agricultores europeos.

Por ello, las actuaciones se han orientado a aliviar las presiones y a crear nuevas oportunidades. La reunión dio lugar de manera concreta a los siguientes resultados:

Garantizar el apoyo de la PAC: presupuesto y MFP posterior a 2027

La combinación de instrumentos políticos y presupuestarios proporcionará a los agricultores y a las comunidades rurales un nivel de apoyo sin precedentes, incluida la posibilidad de mantener el nivel de ayudas a la renta.

Para cumplir los objetivos de la PAC, incluido el de salvaguardar un nivel de vida razonable para los agricultores, el apoyo público es esencial para ofrecer ayudas a la renta previsibles, incentivos, gestión de crisis y capacidad de inversión. Esto se reconoce debidamente con la propuesta de Planes Nacionales y Regionales de Asociación, que garantiza que los agricultores y las comunidades rurales de toda la UE seguirán contando con un presupuesto asegurado a escala de la UE. El Fondo Nacional y Regional de Asociación contará con una asignación protegida de 293.700 millones de euros, al tiempo que permitirá a los Estados miembros aportar recursos adicionales para complementar dicha asignación. En su conjunto, el Plan Nacional y Regional de Asociación ofrece el potencial de lograr más que en la actualidad, generando sinergias de gasto en actuaciones que beneficien a la agricultura y a otros ámbitos de política, como la gestión del agua y la energía.

Además, la Comisión ha propuesto la Red de Seguridad de la Unidad, dotada con 6.300 millones de euros, que duplica de facto la actual reserva de crisis y protegerá a los agricultores frente al impacto de posibles crisis de mercado. Asimismo, los agricultores podrán beneficiarse de la posibilidad de recibir pagos de crisis con cargo al 10 % de flexibilidad de los Planes Nacionales y Regionales de Asociación en caso de catástrofes naturales, fenómenos climáticos adversos o enfermedades animales.

Asimismo, la Comisión ha propuesto que al menos el 10 % de los recursos de cada Plan Nacional y Regional de Asociación se destine al apoyo a inversiones en las zonas rurales. Los Estados miembros asignarán su cuota rural objetivo a medidas que se aplicarán en el sector agrario en la fase inicial de la programación, de forma similar a lo que ocurre en el actual ciclo presupuestario, salvo que opten por medidas específicamente destinadas a las zonas rurales. Este objetivo rural ascenderá a 48.700 millones de euros, que podrían incrementarse hasta 63.700 millones de euros gracias a la posibilidad que ofrecen los préstamos de Catalyst Europe.

Además, para garantizar que haya recursos adicionales disponibles a partir de 2028 para atender las necesidades de los agricultores y de las comunidades rurales, la Comisión ha propuesto que los Estados miembros puedan acceder, al presentar su plan inicial a partir de 2028, hasta a dos tercios del importe que normalmente estaría disponible para la revisión intermedia. Esto representa unos 45.000 millones de euros que podrían movilizarse de forma inmediata para apoyar a los agricultores y a las comunidades rurales.

El sector agroalimentario también se beneficiará del Fondo Europeo de Competitividad y del programa de investigación, especialmente a través de su “ventana” dedicada a la biotecnología, la bioeconomía, la salud y la agricultura, cuya dotación total propuesta asciende a 40.000 millones de euros.

Fertilizantes: mejora de la disponibilidad y la asequibilidad, refuerzo de la producción nacional y reducción de dependencias

La disponibilidad y la asequibilidad de los fertilizantes son esenciales para la actividad agraria y la seguridad alimentaria, mientras que el apoyo a la industria europea de fertilizantes resulta crucial para evitar dependencias estratégicas perjudiciales. Aunque los precios de los fertilizantes se han estabilizado, siguen siendo aproximadamente un 60 % superiores a los de 2020.

En diciembre de 2025, la Comisión ya propuso una actuación a escala de la UE centrada en los fertilizantes. Se introdujo una excepción a las normas estándar de cálculo para reducir el impacto del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) sobre los fertilizantes, convirtiéndolos en la única mercancía que se beneficia de este tipo de excepción. Además, la Comisión acaba de publicar nuevos datos clave que determinan la fijación de los precios de las obligaciones del CBAM, con el fin de aportar la claridad necesaria.

La Comisión propone ahora una medida adicional en forma de reducciones arancelarias. Se suspenderán temporalmente los aranceles restantes de Nación Más Favorecida (NMF) sobre el amoníaco, la urea y, cuando sea necesario, otros determinados fertilizantes. Se establecerán salvaguardias para garantizar que las medidas sean específicas y que los beneficios se trasladen a los agricultores. Esta medida podría entrar en vigor rápidamente en 2026 y tendría, en términos generales, una magnitud similar a los costes derivados del CBAM. Al mismo tiempo, la Comisión seguirá trabajando para reducir los costes de los fertilizantes a través de acuerdos comerciales, incluido Mercosur, la aplicación de la Declaración Conjunta UE-EE. UU. y las negociaciones en curso con socios ricos en gas, como los Emiratos Árabes Unidos, con el objetivo de asegurar el suministro y reforzar la resiliencia de Europa.

Esta medida a corto plazo sobre los aranceles convencionales se acompañará de orientaciones sobre el mecanismo CBAM. En su propuesta legislativa de modificación del Reglamento CBAM, adoptada el 16 de diciembre de 2025, la Comisión ha incluido una medida (nuevo artículo 27 bis) que permite supervisar el impacto del CBAM en el mercado interior y autoriza la suspensión temporal de su aplicación para determinados productos en caso de circunstancias imprevistas. Esta disposición permite a la Comisión evaluar la situación de los fertilizantes con vistas a activar una suspensión temporal. Asimismo, las orientaciones o el documento de preguntas y respuestas de la Comisión podrían aclarar que dicha suspensión también podría aplicarse con carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2026.

La Comisión seguirá vigilando atentamente el precio de los fertilizantes, en particular a través del Observatorio del Mercado de Fertilizantes.

A medio plazo, la Comisión ya ha anunciado un Plan de Acción sobre Fertilizantes que se presentará en el segundo trimestre de 2026. Este plan abordará otras medidas, como la transparencia del mercado y el aumento de la disponibilidad y el uso de nutrientes reciclados y alternativas, incluida, en su caso, la modificación del marco regulador.

Competitividad global: igualdad de condiciones y reciprocidad

La competitividad global del sector agroalimentario de la UE es un activo clave para la prosperidad de la Unión. El sector agrícola europeo es ya una potencia exportadora, con exportaciones agroalimentarias que alcanzaron los 235.000 millones de euros en 2024 y un superávit de 64.000 millones de euros. El comercio también es vital para el empleo agrario en la UE, ya que sostiene 3 millones de puestos de trabajo, es decir, uno de cada cuatro empleos del sector. Por ello, seguir manteniendo abiertos los mercados de terceros países a través de la agenda de acuerdos comerciales de la UE es fundamental para el éxito económico del sector. Se espera que el propio Acuerdo UE-Mercosur incremente en un 50 % las exportaciones agroalimentarias de la UE a la región, al tiempo que garantiza la protección de 344 indicaciones geográficas de la UE, protegiendo productos emblemáticos europeos de alimentación y bebidas frente a las imitaciones.

Al mismo tiempo, los intereses de los agricultores se tienen siempre cuidadosamente en cuenta en el enfoque de la UE sobre las negociaciones comerciales. Cada acuerdo incorpora salvaguardias con una apertura limitada de los mercados, contingentes cuidadosamente calibrados para los productos sensibles, introducidos de forma gradual mediante una liberalización lenta y progresiva, así como salvaguardias bilaterales. En el caso de Mercosur, la Comisión reconoció la sensibilidad del sector agrario y fue más allá del enfoque habitual al proponer un instrumento de salvaguardia sin precedentes, que define cómo debe aplicarse la cláusula de salvaguardia por parte de la UE. Esta salvaguardia va acompañada de un proceso de seguimiento muy fiable y sólido, un mecanismo de “freno de mano” para reaccionar con rapidez si un aumento inesperado de las importaciones amenaza a cualquier sector, un desencadenante semiautomático de la investigación de salvaguardia cuando se observen determinados cambios en volúmenes y precios, y plazos procedimentales muy reducidos para llevar a cabo y concluir la investigación.

Además, la actual reserva de emergencia de mercado (450 millones de euros anuales) y la futura Red de Seguridad de la Unidad (con un presupuesto más elevado de 6.300 millones de euros) pueden activarse en caso de que se produzcan perturbaciones importantes del mercado.

Mantener la competitividad del sector también exige garantizar unas condiciones de competencia equitativas, así como un entorno regulador de la UE que permita la competitividad, la resiliencia y la innovación. Por ello, la Comisión se compromete a actuar en las siguientes iniciativas para asegurar la igualdad de condiciones y la reciprocidad.

Las normas de seguridad alimentaria y de los piensos de la UE se encuentran entre las más estrictas del mundo. Tal como se destaca en la Visión para la agricultura y la alimentación, la Comisión persigue una mayor convergencia de los estándares de producción aplicados a los productos importados. En lo que respecta a los pesticidas más peligrosos prohibidos en la UE, la Comisión ya ha establecido el principio de que los residuos de estos productos no pueden reintroducirse en la UE a través de importaciones. Las actuaciones concretas bajo este principio son:

  • Puesta en marcha de un estudio que alimentará la evaluación de impacto mencionada en la Visión para la agricultura y la alimentación.

  • Propuesta de modificación del marco jurídico vigente para permitir la prohibición de la importación de productos con residuos de los pesticidas más peligrosos (paquete ómnibus de seguridad alimentaria y de los piensos).

  • Proyecto de reglamento para reducir todos los límites máximos de residuos al cero técnico para las sustancias activas carbendazim, benomil y tiofanato-metil, en línea con la evolución de las normas internacionales, y prohibir la importación de productos que contengan dichos residuos. Esta medida es relevante para las importaciones de cítricos, mango y papaya.

La Comisión también está intensificando sus actuaciones en materia de controles a la importación. El número de auditorías realizadas en terceros países se incrementará en un 50 %, y las llevadas a cabo en los Puestos de Control Fronterizo de la UE aumentarán en un 33 % en el periodo 2026-2027. La Comisión actualizará con mayor frecuencia el nivel de controles oficiales en las fronteras y prestará apoyo a los Estados miembros que realicen la mayor parte de estas comprobaciones adicionales. A finales de enero se pondrá en marcha un Grupo de Trabajo específico de la UE, que reunirá conocimientos y recursos de la Comisión y de los Estados miembros, con el fin de hacer más eficientes los controles a la importación en toda la Unión.

Además de estas medidas, la Comisión ya ha propuesto una ampliación del etiquetado del país de origen conforme a las especificidades sectoriales y a las normas del mercado único, ha intensificado su política de promoción con un mayor presupuesto para 2026 y ha lanzado una campaña a escala de la UE de “Compra europeo”.

Se prevé que el año 2026 se mantenga relativamente estable en términos de situación de los mercados, con algunas excepciones que requieren un seguimiento atento. Presiones como la caída de los precios de determinadas materias primas, combinadas con el aumento previsto de algunos costes de los insumos, así como el impacto de fenómenos meteorológicos más intensos y frecuentes y de las enfermedades animales, afectan de manera especialmente acusada a determinados sectores.

La Comisión, como siempre, supervisa de cerca la evolución de los mercados y está preparada para desplegar los instrumentos a su disposición si la situación de mercado de ciertos productos se deteriora.

La propagación inesperada de enfermedades animales transfronterizas también plantea retos a las autoridades nacionales, a los agricultores y a la industria. Dentro de sus competencias, la Comisión proporciona de forma continuada asistencia técnica y financiera para combatir y erradicar estas enfermedades. El impacto de las enfermedades animales requerirá una atención constante tanto en materia de prevención como de instrumentos de apoyo financiero.

En lo que respecta específicamente al sector ganadero, la Comisión presentará una Estrategia en el segundo trimestre de 2026 orientada a reforzar la competitividad, la resiliencia y la sostenibilidad del sector ganadero de la UE, contribuyendo a garantizar su futuro a largo plazo.

4. Mayor simplificación

La Comisión ha propuesto varios paquetes de simplificación en beneficio de los agricultores. Dos paquetes de la PAC ya han sido adoptados con éxito y se encuentran en fase de aplicación. Los recientes paquetes en materia medioambiental y de seguridad alimentaria y de los piensos han sido propuestos por la Comisión y se hallan actualmente en el procedimiento legislativo. La Comisión confía en que se tramiten con la máxima celeridad y urgencia, permitiendo que los agricultores se beneficien de ellos lo antes posible.

Asimismo, la Comisión ha anunciado en el ómnibus medioambiental que, para determinada legislación, se llevará a cabo una evaluación y un diálogo adicionales, en particular en relación con la Directiva Marco del Agua, las directivas de naturaleza y la Directiva de Nitratos. La Comisión ha escuchado las peticiones para que en este proceso se tenga en cuenta el impacto acumulativo de estas normas y, en particular, su proporcionalidad.

Con este objetivo, en el primer trimestre de 2026 la Comisión celebrará un diálogo sobre la aplicación con la comunidad agraria respecto a los tres actos legislativos de manera conjunta, con la participación tanto del comisario responsable de Medio Ambiente como del comisario responsable de Agricultura y Alimentación.

Conclusión

La seguridad alimentaria es un componente esencial de la seguridad y la soberanía generales de la UE. Por tanto, es necesario garantizar el futuro de la agricultura y de un sector agroalimentario competitivo en Europa. La UE está preparada para actuar cuando sea necesario, tanto a corto como a largo plazo. La UE seguirá defendiendo con firmeza sus intereses en el ámbito de la agricultura y la seguridad alimentaria y hará realidad la Visión para la agricultura y la alimentación.